Tonda 1950 Tourbillon de PARMIGIANI FLEURIER

En el siglo XIX, en el que se inventa el tourbillon, los relojes que se llevaban en los bolsillos en posición vertical estaban sometidos al efecto de la gravedad que desequilibra el volante-espiral por efecto del bamboleo y que con el tiempo afecta a la precisión del reloj. Gracias a un sistema de rotación constante, el tourbillon soluciona este problema haciendo que la gravedad actúe en todos los ángulos del plano del volante para atenuar los efectos negativos. Hoy en día, el órgano regulador en su conjunto se encuentra encapsulado en una cage móvil sujetada por un solo punto de pivotamiento, específico de esta colección. Al efectuar una vuelta por minuto sobre sí misma, esta cage de grandes acrobacias minimiza la mayor parte de las diferencias de marcha del reloj en posición vertical. El tourbillon ofrece el fascinante espectáculo de un mecanismo que late como un corazón. Nunca antes un reloj ha parecido estar más vivo.

Tonda 1950 Tourbillon de PARMIGIANI FLEURIER

La división de fabricación de Parmigiani Fleurier presenta el tourbillon volante automático con microrrotor más plano del mundo, integrado en un calibre de tan solo 3,4 mm de grosor. Esta proeza tecnológica ha requerido dos años de investigación y desarrollo. Del diseño a la realización, cada etapa ha movilizado a diseñadores, ingenieros y maestros relojeros que han trabajado en completa sinergia para dar vida a este prodigio de delicadeza.

Características de un calibre extraplano

El microrrotor de platino 950 que da cuerda al movimiento es el vector determinante de la delicadeza del movimiento PF517. Se encuentra integrado directamente en la platina, sin que esto suponga una capa sucesiva ni, por tanto, un grosor suplementario. Conceptualmente este desarrollo es atractivo. No obstante, representa en realidad un desafío de altura. Al gestionar las restricciones de espacio, hay que integrar en una misma platina el microrrotor, el barrilete, la cage de tourbillon, el mecanismo de puesta en hora y el sistema de visualización central. Como esta ecuación puede resolverse descentrando la visualización de la hora, la Manufactura Parmigiani Fleurier ha ofrecido su propio enfoque proponiendo una disposición milimetrada de los elementos del movimiento que conserva la hora central.

Tonda 1950 Tourbillon de PARMIGIANI FLEURIER

Teniendo siempre en mente el ahorro de espacio, Parmigiani Fleurier ha realizado un tourbillon denominado «volante», cuya cage presenta la particularidad de ir suspendida a un único puente de soporte inferior. Un rodamiento de bolas muy sofisticado sustituye la función de fijación sin añadir grosor al movimiento. Visible en primer plano, ya que está situada a ras de superficie, la cage emerge del movimiento para flotar como en estado de ingravidez. El tourbillon de este movimiento extraplano se encuentra de esta forma lo más cerca posible de los ojos, lo que produce un efecto visual cautivador y casi hipnótico.

La búsqueda de la cronometría perfecta gracias a una cage de tourbillon de titanio.

El tourbillon mejora la cronometría del reloj gracias a sus revoluciones constantes, que reparten la influencia de la gravedad en toda la rotación de la cage y anulan sus efectos perturbadores en el mecanismo. Parmigiani Fleurier ha desarrollado varias mejoras técnicas que hacen que el funcionamiento del tourbillon resulte más fluido y regular que nunca. 

Una cage de tourbillon de titanio, la más ligera del mundo (0,255 g)

Habitualmente, la cage de tourbillon se fabrica en acero, un metal resistente y fácil de trabajar. Al optar por el titanio, Parmigiani Fleurier es consciente de que elige un material inflamable en el mecanizado y muy complicado de trabajar en dimensiones tan reducidas. Sin embargo, gracias al titanio, la Manufactura puede ofrecer la cage de tourbillon más ligera del mundo. Su masa y su inercia mínimas garantizan un movimiento de rotación sin pérdida de par. La eficacia del tourbillon aumenta, a la vez que mejora la cronometría del reloj.

Tonda 1950 Tourbillon de PARMIGIANI FLEURIER

Un volante de inercia variable con cabezas perdidas en lugar de un volante con tornillos.

La cage de tourbillon está provista de un volante denominado «con cabezas perdidas» que le permite tener una forma aerodinámica. Por tanto, difiere de un volante tradicional, en el que los tornillos sobresalen como pequeñas protuberancias. El aerodinamismo resultante de la estructura es muy superior y todo el funcionamiento del tourbillon gana en estabilidad.

Un equilibrio perfecto de la cage de tourbillon reforzada con el segundero.

En este reloj, la indicación de los segundos se lleva a cabo por medio de una aguja de acero azulado que forma parte de la cage de tourbillon. Esta aguja realiza una rotación por minuto, al igual que la cage.

Tonda 1950 Tourbillon de PARMIGIANI FLEURIER

En una casa de relojería clásica, este tipo de aguja se fabrica independientemente del tourbillon y se añade en una segunda fase, ya que estos dos elementos dependen de unidades de producción distintas. En el seno de la manufactura verticalizada Parmigiani Fleurier, el desarrollo estético del producto no puede disociarse del trabajo que efectúa la división de fabricación. Esta aguja se ha diseñado de forma que se compense con precisión el peso de los demás elementos constitutivos de la cage de tourbillon.

Este diálogo entre todas las partes implicadas se manifiesta in fine con esta cage de tourbillon equilibrada a la perfección y de funcionamiento óptimo.

Estética: una elección original y seductora.

Con una carrura esbelta y unas líneas puras, el Tonda 1950 Tourbillon se enmarca en la búsqueda de la simplicidad y la elegancia características de esta colección. La colección Tonda 1950 se enriquece con su primer modelo de Alta Relojería. El modelo está inspirado en los códigos estéticos fundamentales de la marca y los reinterpreta según un espíritu contemporáneo.

Tonda 1950 Tourbillon de PARMIGIANI FLEURIER

Con el Tonda 1950 Tourbillon, toda la dirección estética de la pieza se organiza en torno al eje de 7:08 h. Es un guiño al fundador de Parmigiani Fleurier, nacido a esa hora exacta en el Val-de-Travers de Suiza. De esta forma, la complicación queda descentrada a la izquierda, poco después del índice de las 7 horas, mientras que la orientación del tourbillon sobre sí mismo está determinada por un ángulo correspondiente a 7:08 h, resaltado por un aplique rojo en el contorno de los segundos.

La decoración de los puentes del movimiento sigue también una orientación oblicua ilustrada por una serie de Côtes de Genève que presentan una dificultad añadida al haberse diseñado en forma de arco. Así, adquieren forma de una onda a semejanza de las oscilaciones del tourbillon que se propagan a través del movimiento. Este diseño en forma de arco comporta una operación muy compleja que requiere de un recalibrado para cada nueva faceta de las Côtes de Genève. No hay margen de error.

Esferas ricas y variadas.

En la actualidad, el Tonda 1950 Tourbillon se encuentra disponible en cinco versiones de esferas: nácar gris, jade blanco o negro, y esfera azul abisal con decoración Côtes de Genève y blanco graneado. La versión de nácar gris presenta los mismos índices afilados y sobrios que el Tonda 1950 original.

De esta forma se hace eco de la elegancia pura que ha supuesto el éxito de este modelo. Su caja de oro gris está engastada y refleja los juegos de luz del nácar que se transmiten hasta en el cabujón de rubí auténtico.

Las esferas de jade blanco y negro poseen el refinamiento propio de esta piedra. Su superficie policristalina aporta profundidad y nobleza a la pieza. Los índices de estas dos versiones presentan tres facetas que transmiten una cierta tecnicidad a su estética. Una capa de material luminiscente en la faceta superior garantiza una legibilidad perfecta también de noche.

Las últimas ejecuciones con esferas de color blanco graneado y azul abisal con Côtes de Genève incluyen un índice con tres facetas, un clásico de la Casa Parmigiani Fleurier que adorna las creaciones más hermosas de la marca.

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