Rendez-Vous Celestial de JAEGER-LeCOULTRE

Si el Rendez-Vous Celestial está dotado de una potencia de seducción particular, es porque tiene el poder de embellecer a la mujer que lo lleva. Gracias al conocimiento especializado de la Manufactura del Valle de Joux, el nuevo Rendez-Vous Celestial de Jaeger-LeCoultre destila su mensaje relojero al tiempo que expone la belleza de sus rasgos, enaltecidos por los oficios artesanales inauditos y exclusivos que se practican bajo su techo aún hoy. Para rendir tributo a la astronomía, su aderezo resplandeciente se conjuga con los colores del sol, gracias a la elección inédita de la aventurina roja púrpura. Magnética por su estética sofisticada, esta nueva creación se presenta radiante y ardiente ante nosotros.

Rendez-Vous Celestial de JAEGER-LeCOULTRE


Este año, Jaeger-LeCoultre rinde tributo a la astronomía. En su homenaje, la paleta de colores de las nuevas creaciones explora con toda legitimidad las variaciones de azul, vínculo inmediato con la bóveda celeste. Sin embargo, la observación de los astros, considerada como la ciencia más antigua, siempre tuvo un protagonista: el Sol. La luminosidad de esta estrella de 4 mil millones de años ha aumentado con regularidad a lo largo de su vida. Este gigante incandescente ha inspirado a la Grande Maison en la creación de un nuevo Rendez-Vous Celestial en traje de fuego.

La esfera está ornamentada con aventurina roja púrpura, cuyas profundas tonalidades, sembradas con escarcha destellante, propagan una onda sensual. Según el juego de luz que caiga sobre el reloj, el Rendez-Vous Celestial ofrecerá reflejos fugaces de rojo vital, ocre mineral e, incluso, naranja. Si esta piedra encarna tan bien el Sol, a quien le debemos la luz, fuente de vida, es porque la aventurina roja púrpura simboliza la energía y la creatividad. Asociada a la estética emblemática del Rendez-Vous, se convierte en un arma de seducción importante, tan potente como un talismán.

Para esta nueva creación, la caja del Rendez-Vous Celestial está realizada en oro rosa con matices cálidos. Conjugado con la aventurina roja púrpura, compone una maravillosa armonía, al tiempo que inscribe al reloj en un registro sofisticado y contemporáneo.

Como un eco luminoso del metal precioso, los diamantes visten los flancos de la caja hasta las coronas y el bisel, para finalmente formar un precioso halo sobre los dígitos. El talento del engastador reside en el perfecto dominio del arte de colocar las gemas, cuyo fin es decuplicar su destello. Las hileras de diamantes, en el contorno de la caja y sobre el bisel, forman en el Rendez-Vous Celestial un aura destellante que acentúa la personalidad ardiente de la pieza.

Orlada de diamantes y sublimada por la aventurina, la esfera ofrece un espacio de rara belleza para recibir el trabajo del artesano artista. Los dígitos de las horas coronan, así, la media luna íntegramente guilloché. El motivo, gracioso y delicado, dota a la esfera de una ola de suaves relieves que evoca la gran tradición de relojes de bolsillo espléndidamente decorados en los siglos pasados.

El guilloché seduce y regocija las miradas por su efecto de materia. En cada una de sus creaciones, Jaeger-LeCoultre aplica un precepto muy querido de la Grande Maison, que consiste en conjugar funcionalidad y estética, sin compromisos.

En la esfera, la apertura en forma de elipse alberga un disco que luce la carta del cielo. El movimiento mecánico de carga automática hace girar el disco al ritmo casi imperceptible de 23 horas, 56 minutos y 4 segundos, pero altamente simbólico para los hombres y las mujeres apasionados de la astronomía. La mirada salta de una constelación a la otra, para perderse en el infinito de la bóveda celeste. Una espléndida representación del Zodiaco desvela la ronda de los signos a las 6 horas. A cada uno de los doce signos le corresponden varios rasgos de personalidad, mientras que el Zodiaco completo refleja el conjunto de las particularidades del alma humana. Los signos del Zodiaco y las distintas constelaciones están pintados en la esfera giratoria. El artista se inspiró en las vistas de las constelaciones antiguas y preciosas para ofrecer una narración llena de encanto.

El calendario zodiacal permite designar la posición de las constelaciones encualquier momento del año, mediante un calendario anual que regula el sistema de visualización y de la medición del tiempo. Con el nuevo Rendez-Vous Celestial como instrumento de observación astronómico, jamás la lectura del cielo habrá sido tan delicada. No obstante, la imaginación es la verdadera protagonista en este prodigioso reloj. Los diseñadores de la pieza eligieron integrar una estrella para personalizar el tiempo: gracias a la segunda corona, ornamentada con un diamante invertido, el astro móvil se desplaza, según los deseos de la persona que lo activa, para indicar la hora de su elección, aquella de un recuerdo feliz o de la cita que ha fijado con el destino.

Esta creación tiene el color ardiente y la majestuosa presencia del Sol. Las constelaciones y los signos del Zodiaco aportan su hechizo envolvente al tiempo que manifiestan el conocimiento especializado de la Manufactura del Valle de Joux. El mensaje del Rendez-Vous Celestial de Jaeger-LeCoultre es límpido: la astronomía le asienta maravillosamente a las mujeres.

Referencia Q348 25 60.

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