Master Grande Tradition Tourbillon Orbital de JAEGER-LeCOULTRE

Desde el amanecer hasta la puesta de nuestro astro de fuego, cada una de sus manifestaciones tiene la capacidad de alegrarnos. Existe, no obstante, una imagen que suscita en nosotros una emoción aún más profunda: aquella del cielo que se ilumina con los rayos de sol que fluyen a través de las nubes y cuyo fulgor estría el firmamento, creando un fuego artificial de luz y aboliendo la frontera entre la realidad y la imaginación. Jaeger-LeCoultre se inspiró en esta destellante riqueza para imaginar el Master Grande Tradition Tourbillon Orbital, una pieza de Alta Joyería penetrante e impactante. Para rendir homenaje a los cielos, la Manufactura lo ha dotado de un tourbillon orbital, cuya lenta y fascinante revolución nos hechiza.

reloj Master Grande Tradition Tourbillon Orbital de JAEGER-LeCOULTRE


Las deslumbrantes piedras de esta pieza excepcional y su virtuosa construcción arquitectónica se conjugan con una innovación relojera. Esta nueva creación concentra el conocimiento especializado y las pericias de los artesanos de la Manufactura del Valle de Joux, quienes se dedicaron en cuerpo y alma a la realización de este centinela del tiempo altamente complejo. La obra de las mujeres y de los hombres de la Manufactura se presiente en cada coacción técnica que ha sido superada y en cada pieza que ha sido colocada con inteligencia y delicadeza. La belleza del Master Grande Tradition Tourbillon Orbital se aprecia con el rasero de su talento y compromiso, y se deja descubrir a su propio ritmo, en consonancia con las sensaciones que destila, más allá de la primera percepción.

La esfera del Master Grande Tradition Tourbillon Orbital es un teatro, en el sentido literal de la palabra. No solo por su configuración, que evoca una visión clásica inspirada en la Grecia antigua, sino también por el espectáculo que ofrece para el mayor placer de la persona que lo lleva.

Interpretar el perfil armoniosamente desnivelado de los anfiteatros y el efecto de profundidad en la esfera de un reloj constituye un desafío. Pero esta es la voluntad de la Manufactura, pues es esta misma construcción la que dará a los diamantes una potencia de fuego de rara intensidad. Entre Jaeger-LeCoultre y el engaste, la complicidad nunca falla. Mejor aún, se amplifica, ya que los artesanos de la Manufactura se complacen en dar vida a sus ideas más fecundas. Ellos dominan el proceso del engaste “rock setting”, caracterizado por la ausencia de metal visible para sujetar las piedras, o el del engaste nieve y su maravillosa capacidad de traducir el encanto de la naturaleza.

En este modelo, los maestros de la Grande Maison imaginaron una técnica de engaste piramidal en la que los diamantes de talla baguette están ordenados de manera que crean un volumen que se regocija como una corola. Los juegos de relieve hacen danzar el destello de las gemas.

Más sorprendente aún, la cinética de los reflejos varía en función del momento del día y del ángulo en que las olas de diamantes se exponen a la luz. El hechizo se renueva sin cesar.

En la esfera, que luce un hermoso motivo soleado, los rayos de luz convergen para dirigir la atención hacia el punto culminante que representa el tourbillon orbital. Las miradas se dejan guiar y se detienen para contemplar la sorprendente construcción. Llegado a este punto, no se sabe qué es lo que más emociona. La capacidad del tourbillon de desafiar las contingencias de la gravedad, asegurando al reloj una notable precisión, o el hechizo que se desprende de la jaula en rotación, tan aérea como un sueño suspendido. El tourbillon del Master Grande Tradition Tourbillon Orbital reproduce el movimiento de la Tierra, que efectúa una revolución completa en torno a su eje y al punto vernal en 23 horas, 56 minutos y 4 segundos, es decir, en un día sideral. El conjunto de la esfera efectúa esta lánguida carrera. Cada vez que se contempla el reloj, se descubre una nueva sorpresa. Como la esfera se mueve al ritmo del tiempo sideral, los rayos de diamante arrojan su destello sobre el tourbillon, que ocupa un nuevo lugar.

Al igual que un carrusel, cuya ronda nos fascina, esta esfera, de imponente estructura piramidal y que soporta el peso de los diamantes, necesita mucho más energía que la requerida en una construcción clásica. El barrilete que brinda la energía al Master Grande Tradition Tourbillon Orbital está, como debe ser, a la altura del reto, y manifiesta el saber hacer relojero de la Manufactura, que deja el campo libre a toda expresión de creatividad artística
de la Grande Maison.

El engaste del Master Grande Tradition Tourbillon Orbital es un pretexto para realizar una auténtica experiencia sensorial. Sea cual fuere la perspectiva desde la que se le admire, este reloj irradia rayos de luz con una extraordinaria intensidad. El engastador ha tratado cada superficie del reloj como espacios que se deben descubrir y saborear. Para empezar, las miradas quedan atrapadas por el engaste tridimensional de la esfera. Luego, sobre el borde de la esfera y del bisel, los dedos siguen la trayectoria de las dos hileras de diamantes talla baguette y su suave relieve, incitándonos a imaginar el destello de los diamantes con el tacto, acariciando después los flancos del reloj, las asas —igualmente engastadas— y la corona con sus preciosas asperezas.

La experiencia es única, tan única como el hecho de llevar el Master GrandeTradition Tourbillon Orbital. En la muñeca, esta pieza excepcional impone supresencia noble y refinada a la vez.

Referencia Q507 34 02.

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