VACHERON CONSTANTIN Patrimony ultra-plano calibre 1731

La creación de relojes de sonería, complicación reconocida como la más difícil de elaborar, es un arte dominado por muy pocos maestros relojeros. Desde hace más de dos siglos, la Manufactura Vacheron Constantin ha creado una sucesión de espléndidos relojes de sonería. En 2013, la Maison desveló una auténtica obra maestra de virtuosismo, en la que la complejidad del mecanismo de sonería encontraba parangón en el no menos exigente desafío de crear el calibre de carga manual más plano del mercado, y el reloj repetidor de carga manual más plano del mercado, con unos grosores respectivos de 3,9 mm y 8,1 mm. Presentado inicialmente en oro rosa 5N de 18 quilates, este reloj aparece ahora en versión de caja de platino, que aloja una esfera de opalina plateada o de opalina color pizarra, reconocida, como no podía ser de otra manera, con el prestigioso Punzón de Ginebra.

VACHERON CONSTANTIN Patrimony ultra-plano calibre 1731

El primer reloj repetidor apareció en el siglo XVIII, en una era anterior a la iluminación eléctrica. Este reloj permitía a su usuario consultar la hora en la oscuridad por medio de la indicación audible. Aunque esta complicación ha dejado de ser una necesidad imperiosa, sigue siendo el pináculo del arte de la relojería. Cada repetición de minutos es único y lleva la firma del maestro artesano que lo ha fabricado. Cada uno tiene su propia vida y reproduce su propia música, a la vez que ofrece un espacio único para esos fugaces momentos de gracia y emociones intensas en los que su sonería despliega todo su encanto. En el momento en que se desee, el repetición de minutos da las horas, los cuartos de hora y los minutos. Al activar el selector deslizante de la sonería, el único elemento de esta importante complicación visible en el lateral de la esfera, se consigue que un martillo golpee un gong de tono bajo, que marca las horas, mientras que los cuartos de hora son señalados por dos martillos que golpean dos gongs, uno de tono bajo y otro de tono alto, mientras que los minutos se marcan en el gong de tono alto.

Un legado de pericia y excelencia
En un acto que encendió la llama del inextinguible amor que la Maison siente por los relojes de sonería, en 1810 la Manufactura Vacheron Constantin creó su primer mecanismo de repetición de minutos para un reloj de bolsillo, antes de combinar los mecanismos de sonería con otras importantes complicaciones de relojería a lo largo de las décadas posteriores. De ese modo, creó en repetidas ocasiones relojes excepcionales, que se contaron entre los más complejos de su era. Relojes que han pasado a la historia, como el elaborado para el Rey Fuad de Egipto en 1929, o el creado para su hijo Faruk, en 1935. En 1941 Vacheron Constantin lanzó su primer reloj de pulsera dotado de una única complicación en forma de repetición de minutos alojado en un movimiento ultra-plano: el Calibre 4261. La búsqueda de la esbeltez extrema continuó durante los años siguientes, y en 1992, la Manufactura volvió a superar los límites de lo posible, al presentar el Calibre 1755, un movimiento repetición de minutos con un grosor de solo 3,28 mm: ¡una hazaña nunca vista! En 2013, Vacheron Constantin presentó un nuevo movimiento que homenajeaba a esta complicación tan cargada de emociones: el Calibre 1731, denominado de esa manera en tributo al año de nacimiento del fundador de la Maison, Jean-Marc Vacheron.

VACHERON CONSTANTIN Patrimony ultra-plano calibre 1731

El Calibre 1731, un alarde de exquisitez, dotado con un dispositivo innovador
El Calibre 1731, a causa de su impresionante reserva de marcha de 65 horas, es más grueso que su predecesor de 1992, pasando de los 3,28 mm del original a los 3,90 mm del actual. De hecho, sigue siendo el más plano del mercado en la actualidad, al haber superado brillantemente la dificultad de montar y ajustar unos componentes tan estilizados. Han hecho falta cuatro años para resolver el complejo desafío de crear un nuevo movimiento repetición de minutos que satisficiese simultáneamente los requisitos de esbeltez, sonido puro, belleza estética, fiabilidad y solidez. Las hazañas técnicas no se limitan a su elemento de extrema finura, puesto que el Calibre 1731 está dotado con un dispositivo extraordinariamente ingenioso: un regulador de sonería volante, desarrollado por Vacheron Constantin en 2007, para el movimiento 2755, otro miembro de esta exclusiva familia de calibres repetición de minutos. A diferencia de los reguladores de levas clásicos, este es absolutamente silencioso. Su función consiste en equilibrar la cadencia con la que los martillos golpean los gongs. En ausencia de regulador, esta secuencia musical se reproduciría a la velocidad del resorte del barrilete de la sonería, y por tanto, produciría una serie de notas que no serían discernibles unas de otras. El dispositivo desarrollado por Vacheron Constantin está compuesto por dos bloques inerciales o pesas diseñados para que actúen de freno en el eje rotativo del regulador y para que, de esa manera, equilibren la energía facilitada por el resorte del barrilete. Dicho equilibrio se logra aprovechando el juego de fuerzas centrífugas y centrípetas. Cuando el regulador gira, la fuerza centrífuga impulsa un extremo de los bloques de inercia hacia el exterior, mientras que el otro extremo presiona el eje, ralentizándolo y estabilizando la velocidad de rotación, a fin de garantizar una cadencia constante. Haciendo gala de unos acabados perfectos hasta el último de los detalles, en el regulador aparece el emblema de la cruz de Malta de Vacheron Constantin, a pesar de que este motivo no resulta visible desde la parte delantera del calibre.

La búsqueda de la perfecta armonía
Se ha prestado especial atención a la acústica del Patrimony calibre ultra-plano 1731, puesto que el sonido del reloj de sonería es su verdadera razón de ser. Se adoptaron varias decisiones técnicas para asegurar un tono cristalino y perfectamente afinado. Los gongs no solo están conectados con la carrura para amplificar el sonido, sino que además es la primera vez que se montan apilados, en vez de estar colocados uno junto a otro. La caja de platino ha sido delineada con el objetivo de formar un todo integral con el movimiento, en una inteligente composición que incorpora parámetros tan sutiles como el flujo de aire entre el mecanismo y la caja, diseñado para obtener una óptima propagación de las notas. La búsqueda de la perfección no acaba aquí, puesto que la propia caja ha sido construida sin juntas, a fin de que los elementos puedan actuar metal contra metal, realzando de esa manera la amplitud del sonido, mientras que el regulador volante asegura una cadencia regular de los tañidos del gong.

Aunque cada maestro relojero aporta su propia música al repetición de minutos al que dedicará varios meses de tareas de montaje y ajuste, el sonido del movimiento se someterá al exigente oído de los virtuosos especialistas en movimientos de sonería de la Manufactura, y experimentará los ajustes que se necesiten para alcanzar una perfecta armonía entre las notas altas y bajas. Precisamente a las 4:49 es la hora a la que se llevan a cabo las pruebas, puesto que es la hora en la que la cadencia resulta audible con mayor claridad, gracias a los intervalos prácticamente idénticos existentes entre las horas (cuatro tañidos), los cuartos de hora (tres tañidos) y los minutos (cuatro tañidos).

La verdadera alma viviente de un reloj de pulsera repetición de minutos, el repique individual de cada reloj, queda grabado y cuidadosamente almacenado antes de que el reloj salga de las instalaciones de la Manufactura, y esto constituye una “huella sonora” que queda formalmente inscrita en los archivos de Vacheron Constantin. Esto garantiza no solo la reparación vitalicia de todos sus relojes, históricos y contemporáneos, sino también la capacidad de restaurar en sus talleres el sonido único de cada modelo equipado con un repetición de minutos.

El trabajo de un único maestro, virtuoso de la relojería
Para un maestro relojero, participar en la creación de relojes de sonería es un honor supremo. Se trata de un arte que requiere una gran destreza, un no menor caudal de experiencia, combinado con paciencia y oído musical. Esto significa que el círculo de relojeros capaces de ocuparse de mecanismos de sonería es, por naturaleza, muy reducido. En Vacheron Constantin, únicamente unos pocos artesanos muy dotados, que trabajan en el taller de “Grandes Complications” están designados para crear tales maravillas. Antes de trabajar durante dos años bajo el mentorazgo de un maestro artesano, el relojero deberá haber adquirido al menos 15 años de experiencia en los diversos otros talleres. Porque aunque la repetición de minutos sea, probablemente, la más fascinante de las complicaciones, también es la más exigente, a causa del gran número de pequeñas piezas que deben ser pacientemente ensambladas y puestas en interacción, antes de configurarlas y ajustarlas repetidamente, una vez tras otra, hasta el punto en que se obtenga un funcionamiento perfectamente fluido y un sonido de pureza absoluta. Se necesitan entre tres y seis meses para montar y ajustar un único reloj. La concentración es imprescindible en todo momento, puesto que un único pequeño golpe de lima de más en la base del gong podría enturbiar su tono.

Para llevar a cabo su trabajo en mecanismos tan complejos, el maestro relojero tiene a su disposición más de 1.200 herramientas, muchas de las cuales fabricadas por él mismo, y alguna, creada exclusivamente para realizar una única operación. Forman una impresionante panoplia, aun cuando el instrumento supremo del maestro artesano es, y será, su propio oído. Es mediante su propia “firma” personal durante la fase de ajuste de sonido como el maestro relojero insufla vida y dota de alma al repetición de minutos.

Acabados a la altura de las más nobles tradiciones de la Alta Relojería
En testimonio del savoir-faire ancestral que distingue una verdadera pieza de Alta Relojería del resto, los componentes del Calibre 1731 son pacientemente acabados a mano, uno a uno, aun cuando algunos permanecerán ocultos toda la vida. La platina tiene acabados perlados, los martillos están pulidos efecto espejo de modo que, alternativamente, reflejen la luz captada o aparezcan cubiertos de un negro profundo, que elimine toda traza de la superficie finamente trabajada. Por su parte, los puentes están adornados con un delicado diseño de Côtes de Genève, que crea un refinado efecto onda. Aunque los artesanos de la Manufactura Vacheron Constantin dominan a la perfección las diferentes técnicas de acabado, hay una en particular que requiere un periodo de formación de gran exigencia, que dura 18 meses: el biselado o achaflanado, que es el trabajo específico que se realiza en los ángulos internos, como los que se pueden encontrar en los siete puentes del Calibre 1731.

VACHERON CONSTANTIN Patrimony ultra-plano calibre 1731

Cuando el calibre y la caja alcanzan records de finura, para formar un todo unificado
El Patrimony ultra-plano calibre 1731 oculta una remarcable complejidad bajo la apariencia de sencillez. Su diseño está inspirado en un modelo ultra-plano creado en 1955 con motivo del bicentenario de Vacheron Constantin, que fue revivido en 2004 para dar vida al Patrimony referencia 81180. Desde entonces, su extraordinaria finura, su suave perfil lenticular, su bisel curvado, su esfera y cristal combados, su círculo de minutería perlado, junto con sus agujas en forma de bastón que recorren la esfera sobre índices horarios que alternan formas triangulares y de bastón, han convertido a esta referencia en un clásico atemporal. Aunque el Patrimony ultra-plano calibre 1731 se ha mantenido fiel a estos códigos de diseño icónicos, su caja de platino ha sido objeto de un sutil y complejo trabajo de artesanía, para conseguir que formase un todo unificado con el Calibre 1731 y estableciese un doble récord: el movimiento con repetición de minutos de carga manual más plano del mundo (con 3,9 mm), para el reloj de carga manual más plano (8,1 mm). La curva de la carrura, por tanto, ha sido acentuada, a fin de afinar aún más la silueta, mientras que el fondo de cristal de zafiro se ha extendido al máximo para dejar ver los martillos, y ofrecer, a la vez, la infrecuente posibilidad de atisbar los gongs. Por el lado de la esfera, Vacheron Constantin ha optado por un segundero pequeño, de extraordinaria elegancia, desplazado a las 8 h, una forma útil y desenfadada de hacer que el Patrimony ultra-plano calibre 1731 sea inmediatamente reconocible a simple vista.

Puro, raro, atemporal, el más precioso de todos los metales
El platino era un metal precioso, antaño reservado a la realeza y los marajás. Sigue transmitiendo una marcada sensación de prestigio reconocida por una élite distinguida de coleccionistas y aficionados. Utilizado desde 1820 por los relojeros de la Maison, el platino se ha empleado en una serie de creaciones que van de lo complejo a lo absolutamente original. Su 95% de metal precioso hace que sea mucho más puro que el oro, cuya pureza se limita al 75%. No es esto, sin embargo, lo que distingue al platino de los demás metales preciosos: su rareza, su densidad y su peso hacen que sea un material que no solo es prestigioso, sino muy superior en términos de duración, resistencia y maleabilidad. Estas cualidades hacen que un pequeño arañazo en un modelo de platino apenas desplace el metal, por lo que supone una mínima pérdida. Un reloj de platino, por tanto, conserva su valor, como corresponde a un símbolo de eternidad. Resistente a la oxidación y al paso del tiempo, este metal inalterable es sinónimo de continuidad y garantiza su función como compañero perfecto capaz de acompañarnos toda la vida.

Una complicación tan prestigiosa como la repetición de minutos, alojada en el más prestigioso de los materiales, da lugar a un modelo de suprema complejidad, que sabrá seducir a lo más selecto de los coleccionistas y aficionados.

Referencias: 30110/000P-9999 y 30110/000P-B089. Se entrega con lupa y caja de resonancia “La Musique du Temps”, que amplifica el sonido y la armonía de las notas de Vacheron Constantin.

Comentar