Portugieser Repetición de Minutos de IWC

El Portugieser Repetición de Minutos conserva intacta su capacidad de fascinar a los amantes de los mecanismos relojeros refinados con una de las complicaciones más exigentes del arte de la relojería. Esta edición está limitada a 500 ejemplares en la versión en platino y en oro rojo de 18 quilates cada una. He aquí una de las complicaciones más ambiciosas, emocionantes y exclusivas de la Haute Horlogerie: la repetición de minutos. El cristalino resonar de las dos lengüetas del diapasón es un adorable anacronismo, reliquia de los tiempos remotos en que nuestros ancestros detenían sus ocupaciones al repicar el reloj de la torre y, ensimismados, iban contando para saber la hora que era: las campanadas agudas anunciaban los cuartos de hora ya cumplidos; las campanadas graves, las horas.

Portugieser Repetición de Minutos IW544906 de IWC

En el siglo XVII, este código de indicación temporal fue adoptado en un principio para los relojes de bolsillo; a principios del siglo XX se emplearía también en relojes de pulsera, siendo finalmente ampliado con la indicación de los minutos. En una época ruidosa y agitada como la nuestra, apenas nadie se detiene ya a escuchar el repicar de las campanas; cuando está oscuro, nos servimos de la luz eléctrica o de agujas fosforescentes. Y, sin embargo, el Portugieser Repetición de Minutos (ref. 5449) lleva fascinando desde 1995 a amantes de los relojes de todas partes del mundo. En el año de aniversario 2015 no podía, por tanto, ausentarse de la colección en la que aparece en dos series limitadas a 500 ejemplares, en las variantes en platino y en oro rojo de 18 quilates, respectivamente.

En el mecanismo patentado de repetición intervienen en torno a 250 piezas que forman algo similar a una orquesta mecánica. El principal elemento constructivo lo constituyen las dos lengüetas del diapasón, fabricadas en acero, que, al accionarse una corredera, son golpeadas por los dos martillos. La repetición de minutos anuncia con un golpe en la lengüeta con afinación grave (en términos musicales, un «si») cada hora entera transcurrida a partir de las 12 o, en su caso, las 0 horas, con un golpe doble en ambas lengüetas cada cuarto de hora transcurrido desde la anterior hora en punto y con un golpe en la lengüeta con afinación aguda («mi bemol») cada minuto transcurrido desde el último cuarto. Una función todo o nada se ocupa de que la sucesión de los golpes solo se produzca cuando la corredera ha sido accionada correctamente. El reloj está dotado de un movimiento de reloj de bolsillo saboneta calibre 98950, mecanismo cuyo origen se remonta a los años 1930, no habiendo dejado de ser actualizado, mejorado y modernizado desde entonces. A través del fondo transparente de cristal de zafiro pueden verse elementos estilísticos del primitivo calibre F. A. Jones, como, por ejemplo, el índice de raqueta extralargo para un ajuste preciso de la longitud efectiva de la espiral. La platina y el puente tres cuartos de alpaca están decorados con grabado mediante perlado o con Côtes de Genève.

Fueron necesarias 50.000 horas de desarrollo, a finales de los años 1980, para construir la complejísima sonería de la repetición de los minutos, destinada al Grande Complicación y al Portugieser Repetición de Minutos. La dura labor a la que tuvo que someter entonces IWC Schaffhausen su competencia manufacturera puede verse en dos anécdotas de la historia del desarrollo de la repetición de minutos. Cuando el mecanismo de repetición funciona ya, los expertos, sin embargo, no están satisfechos con el volumen sonoro de las lengüetas del diapasón. Prueban todas las posibilidades –lengüetas de zafiro y cerámica, diminutos tubitos amplificadores, ranuras de resonancia–, pero sigue sin verse por dónde solucionar el problema. Finalmente, el jefe de la construcción de cajas acude a una juguetería de Schaffhausen, compra dos cajitas de música para niños y las desmenuza en la empresa para averiguar los secretos de su acústica. Así se da cuenta de que las lengüetas necesitan un espacio de aire lo bastante grande al que transmitir sus vibraciones, y que la caja tiene que amplificar y transmitir al exterior estas vibraciones del aire como si se tratara de la caja de resonancia de un instrumento musical. El espacio para el aire se consigue practicando en la platina rebajos mediante fresado que dejan unidos todos los espacios interiores rellenos de aire. Por otra parte, se añade a la caja una parte superior que actúa como «membrana» para mejorar la resonancia. Una cajita de música fue, pues, la inspiración para una de las complicaciones más ambiciosas de la Haute Horlogerie: el episodio atestigua la flexibilidad y la inventiva de los ingenieros de Schaffhausen.

Portugieser Repetición de Minutos IW544907 de IWC

A continuación, los ingenieros se dedicaron a la cuestión de con qué extensión y tonalidad debían estar afinadas ambas lengüetas del diapasón. Dos notas forman un intervalo y, con ello, un motivo musical. Las lengüetas se afinan mediante lima y muela de afilar: la tonalidad irá en función de la longitud y la diferencia de longitudes. ¿Qué sonido iba a tener el toque de las horas, los cuartos y los minutos? ¿Algo como los compases iniciales de la 9ª Sinfonía de Beethoven, o sea, un intervalo de quinta? ¿O más bien algo como el primer compás de «Tannhäuser» de Wagner, o sea, un intervalo de cuarta? Tras asistir a dos conciertos, el relojero responsable se decidió: gana «Tannhäuser», que apadrinará la elección del intervalo de la repetición. Quizá la razón definitiva fuera una cita de «Tannhäuser»: «En sueños, he escuchado rumores […] como un gozoso tañer de campanas». El hecho, en todo caso, es que –hasta hoy mismo– se sigue oyendo el resultado al que se llegó entonces.

Referencias: IW544906 (platino) y IW544907 (oro rojo).

Video disponible en el Canal YouTube de Nuevos Relojes.

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