Patrimony Contemporaine ultraplano calibre 1731 de VACHERON CONSTANTIN

Si hay un arte que pocos relojeros dominan, es el de los mecanismos de sonería, una de las complicaciones reconocidas por ser de las más difíciles de lograr. La manufactura Vacheron Constantin lleva más de dos siglos fabricando estas maravillas en miniatura y acaba de conseguir otro nuevo hito con su Patrimony Contemporaine ultraplano calibre 1731, distinguido con el prestigioso Punzón de Ginebra. En esta obra maestra del virtuosismo, a la complejidad del mecanismo de sonería se suma el reto de fabricar el calibre y el reloj de repetición más planos del mercado. Tanto el movimiento como el reloj (3,90 y 8,09 milímetros de grosor respectivamente) representan la máxima expresión del arte de la relojería.

reloj Patrimony Contemporaine ultraplano calibre 1731 de VACHERON CONSTANTIN

En 2009 Vacheron Constantin decidió confeccionar una nueva repetición de minutos con todos los ingredientes: perfil plano, pureza de sonido, belleza estética, fiabilidad y resistencia. Hicieron falta cuatro años para resolver esta ecuación tan complicada. Si bien es cierto que el grosor del nuevo calibre 1731 no es mucho mayor que el de su antecesor de 1993 (3,90 frente a 3,28 milímetros), actualmente se considera el más plano del mercado por su impresionante reserva de marcha de 65 horas, que se ha logrado pese a la dificultad del montaje y el ajuste de unas piezas que se han reducido a la más mínima expresión. No obstante, las proezas técnicas no se limitan a lo relacionado con su perfil ultraplano. El Calibre 1731 está equipado con un dispositivo sumamente ingenioso que Vacheron Constantin desarrolló en 2007 para el movimiento 2755 (otro miembro de esta exclusiva familia de calibres con repetición de minutos): un regulador de sonería volante. A diferencia de los reguladores de áncora clásicos, este es completamente silencioso. Su función es regular el ritmo al que los martillos tocan los timbres. Sin un regulador, sería el cubo de sonería el que marcaría esta cadencia, y solo se escucharía un torrente de notas indiscernibles. El dispositivo que ha desarrollado Vacheron Constantin consta de dos contrapesos, ideados para actuar de freno en el eje de rotación del regulador y compensar así la energía liberada por el muelle del cubo de sonería. Para ello, el mecanismo se sirve de dos fuerzas opuestas: la centrífuga y la centrípeta. Cuando el regulador gira, la fuerza centrífuga hace que uno de los extremos de los contrapesos se mueva hacia el exterior mientras el otro extremo presiona el eje para estabilizar la velocidad de rotación y garantizar la regularidad de la cadencia. Además de un acabado meticuloso, el regulador luce el emblema de la cruz de Malta de Vacheron Constantin, si bien este último no se aprecia desde la parte delantera del calibre.

El sonido es la razón de ser de un reloj de repetición; de ahí la atención especial que se ha dedicado a la acústica del Patrimony Contemporaine calibre ultraplano 1731. Se han tomado varias decisiones técnicas para garantizar un sonido nítido y melódico. Además de estar conectados a la carrura para amplificar el sonido, por primera vez, los timbres no están colocados uno junto al otro, sino superpuestos. La caja se ha diseñado de tal manera que forma un todo con el movimiento: una composición ingeniosa que se caracteriza por detalles como la circulación del aire entre el mecanismo y la caja, pensada para optimizar la propagación del sonido. La búsqueda de la perfección no acaba ahí. La propia caja se ha construido sin juntas a fin de que los elementos puedan interactuar metal contra metal y amplificar el sonido. El regulador volante, a su vez, garantiza la regularidad de los golpes de los martillos en los timbres.

perfil Patrimony Contemporaine ultraplano calibre 1731 de VACHERON CONSTANTIN

Cada maestro relojero transmite su propia música a una repetición de minutos que tardará varios meses en montar y ajustar. El sonido del movimiento resultante se someterá al oído experto de los virtuosos de la sonería de la manufactura, y se realizarán una serie de ajustes que permitirán alcanzar la perfecta armonía entre las notas agudas y las graves. Las pruebas se realizan exactamente a las 4.49 horas, ya que, al ser prácticamente idénticos los intervalos entre las horas (4 golpes), los cuartos (tres golpes) y los minutos (4 golpes), a esa hora se escucha mejor la cadencia.

La sonería de cada reloj, la verdadera alma del reloj de repetición, se graba y se guarda con cuidado antes de que este salga de la manufactura. Se trata, pues, de una huella sonora que forma parte del archivo de sonidos de Vacheron Constantin. De esta manera, no solo se garantiza la reparación de todos los relojes de la marca para toda la vida, sino también la posibilidad de restablecer en sus talleres el sonido exclusivo de cada modelo de repetición.

Para un maestro relojero, el hecho de participar en la creación de un reloj de sonería es un inmenso honor. Se trata de un arte que requiere buenas manos, mucha experiencia, una paciencia infinita y buen oído. Así pues, los relojeros que dominan los mecanismos de sonería forman parte de la élite. En Vacheron Constantin, solo los artesanos que trabajan en el taller «Grandes Complications» crean tales maravillas. Para entrar en este sanctasanctórum, el relojero debe tener al menos 15 años de experiencia en otros talleres y trabajar otros dos años bajo la supervisión de un maestro mentor. Puede que la repetición de minutos sea la complicación más fascinante, pero también es la más difícil, debido a la paciencia que se requiere para montar una infinidad de piezas diminutas y hacer que estas interactúen, para luego afinarlas y ajustarlas repetidas veces hasta lograr una marcha perfecta y un sonido de una pureza absoluta. Se tardan de tres a seis meses en montar y ajustar un solo reloj. No se debe perder la concentración ni un instante, pues una pasada de más de la lima en la base del timbre podría amortiguar el sonido.

Para trabajar en un mecanismo tan complejo, el maestro relojero cuenta con más de 1200 herramientas: muchas las ha hecho él mismo, y otras se han confeccionado para realizar un solo gesto. La colección resulta impresionante, aunque el principal instrumento del maestro es su oído. Durante el proceso de afinación, el relojero imprime su sello personal en el modelo y así da vida a la repetición de minutos.

En un alarde de ese saber hacer ancestral que distingue a un auténtico reloj de alta relojería del resto, cada uno de los componentes del calibre 1731 presenta un acabado esmerado y particular, si bien algunos no están a la vista. La platina está perlada, y los martillos lucen un acabado de espejo que les permite captar la luz o aparecer envueltos en un manto negro que oculta por completo la superficie trabajada. En cuanto a los puentes, una delicada decoración “côtes de Genève” les da vida al producir un efecto ondulado. Los artesanos de la manufactura Vacheron Constantin están muy familiarizados con las diversas técnicas de acabado. Aun así, hay una que requiere una formación intensiva durante 18 meses: el biselado, el trabajo específico de los bordes internos, como el que puede apreciarse en los siete puentes del calibre 1731.

Bajo la aparente sencillez del Patrimony Contemporaine ultraplano calibre 1731 —el arquetipo del clasicismo revestido de una pureza absoluta—, se oculta una complejidad extraordinaria. Su diseño está inspirado en un reloj ultraplano que se presentó en 1955 con motivo del bicentenario de Vacheron Constantin y se recuperó en 2004 para dar vida al modelo 81180 de la colección Patrimony Contemporaine. Desde entonces, su perfil ultraplano, su forma de guijarro, su bisel curvado, su esfera y su cristal combados, su minutería perlada, sus agujas con forma de bastón y sus índices alternando la forma triangular y la de bastón, lo han consolidado como un clásico intemporal. El nuevo Patrimony Contemporaine ultraplano calibre 1731 es fiel a sus códigos estéticos más emblemáticos, mientras que la caja es el fruto de un trabajo delicado a la par que complejo, encaminado a hacer de esta un todo con el calibre 1731 y a batir un doble récord: el del movimiento y el reloj de repetición más planos del mundo (3,90 y 8,09 milímetros respectivamente). Se ha acentuado la curva de la carrura a fin de estilizar la silueta, y se ha abierto al máximo el fondo de cristal de zafiro para que puedan verse los martillos y algún que otro timbre. Por lo que se refiere a la esfera, Vacheron Constantin ha optado por un elegantísimo segundero pequeño y descentrado a las 8, el primero de la línea Patrimony Contemporaine: una manera eficaz y divertida de hacer que el Patrimony Contemporaine ultraplano calibre 1731 se reconozca en el acto.

ESPECIFICACIONES TÉCNICAS

Referencia 30110/000R-9793.

Reloj distinguido con el Punzón de Ginebra. Calibre 1731.
Desarrollado y fabricado por Vacheron Constantin. Mecánico, carga manual. 32,80 mm de diámetro y 3,90 mm de grosor. Aproximadamente 65 horas de reserva de marcha. 3 Hz (21.600 alternancias/hora). 265 piezas. 36 rubíes.

 calibre 1731 de VACHERON CONSTANTIN

Indicaciones : Horas, Minutos, Segundero pequeño a las 8. Repetición de minutos.

Caja : Oro rosa 5N de 18 quilates, 41 mm de diámetro, 8,09 mm de grosor. Fondo de cristal de zafiro transparente.

Estanquidad nula.

Esfera : Opalina plateada, zona exterior convexa. Horas índices en oro rosa 5N de 18 quilates y minutería perlada.

Pulsera : Correa de piel de Alligator mississippiensis marrón, cosida a mano, acabado artesanal, escamas cuadradas grandes. Hebilla Hebilla de oro rosa 5N de 18 quilates. Con forma de media cruz de Malta pulida.

Accesorios: Se entrega con un resonador «La Musique du Temps», que permite amplificar el sonido de la repetición de minutos de Vacheron Constantin.

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