Master Grande Tradition Tourbillon Cylindrique à Quantième Perpétuel Jubilee de JAEGER-LeCOULTRE

Su realización produce vértigo y hace palpitar el corazón con las mismas alternancias que su mecanismo. Inspirándose en sus calendarios perpetuos del siglo XIX, Jaeger-LeCoultre ha dado vida a una de sus más hermosas complicaciones en el seno de la línea Master Grande Tradition: el reloj Master Grande Tradition Tourbillon Cylindrique à Quantième Perpétuel. Dedicado a los coleccionistas y a los amantes del arte relojero, esta pieza de excepción rinde homenaje a Antoine LeCoultre y a los 180 años de existencia de la Manufactura, enfrentándose a una auténtica proeza mecánica.

reloj Master Grande Tradition Tourbillon Cylindrique à Quantième Perpétuel Jubilee de JAEGER-LeCOULTRE

La última realización de la Manufactura adopta un movimiento que constituye una pequeña revolución relojera en sí misma: el nuevo movimiento mecánico de carga automática, Calibre Jaeger-LeCoultre 985, cuyo tourbillon –equipado con una espiral cilíndrica- revela un auténtico espectáculo relojero.

El reloj, dotado de un tourbillon volante y de un calendario perpetuo, ha sido realizado con el mayor respeto a la más noble tradición relojera y se inscribe en la historia de la búsqueda de la precisión absoluta, tan preciada por el fundador de la Manufactura Jaeger-LeCoultre. En una caja grande de 42 mm, el Calibre Jaeger-LeCoultre 985 palpita al ritmo de un tourbillon volante y dispone de una espiral cilíndrica, lo que garantiza prestaciones cronométricas excepcionales. El tourbillon es una auténtica proeza. Su jaula de titanio grado 5, su gran volante de oro de 14 quilates y su espiral cilíndrica desarrollada por Jaeger-LeCoultre ofrecen a las miradas sensaciones de levitación: el tourbillon parece estar suspendido en el corazón del movimiento. A los lados, las indicaciones del calendario perpetuo distribuyen con gran claridad las indicaciones día, fecha, mes, año y fases de la luna. Extraordinariamente audaz, el segundero pequeño cuenta los segundos sobre el tourbillon volante.

En cuanto a la estética, el Master Grande Tradition Cylindrique à Quantième Perpétuel presenta un justo equilibrio entre clasicismo, pureza y pertenencia, una manera de asociar sus orígenes históricos con una elegante modernidad.

reloj perfil Master Grande Tradition Tourbillon Cylindrique à Quantième Perpétuel Jubilee de JAEGER-LeCOULTRE

Su nueva caja de platino extra-white rinde homenaje al siglo XIX inspirándose en los códigos estilísticos de los relojes de bolsillo. En los detalles de su diseño destacan los mismos códigos: índices, minutería tradicional, esfera graneada plateada. Muy sobrias, las nuevas agujas “dauphine” se conjugan perfectamente con el carácter clásico de la pieza.

El cristal de zafiro permite admirar las decoraciones realizadas a mano con el máximo respeto a la relojería tradicional. La masa oscilante de oro de 22 quilates presenta una reproducción de la medalla de oro obtenida en 1889 por Jaeger-LeCoultre en la Exposición Universal de París, por su pericia relojera y su espíritu de inventiva. La espiral cilíndrica del tourbillon volante, perfectamente visible, recuerda hasta qué punto las complicaciones relojeras presentes en el reloj parecen evolucionar en otra esfera relojera.

reloj trasera Master Grande Tradition Tourbillon Cylindrique à Quantième Perpétuel Jubilee de JAEGER-LeCOULTRE

Estanqueidad de 50 metros y correa de piel de aligátor de alta gama cosida a mano, hebilla de hebijón de platino 950.

Serie limitada a 180 ejemplares, éste reloj de inspiración estética histórica y dotado con los últimos avances tecnológicos celebra con audacia los 180 años de historia de Jaeger-LeCoultre.

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