Master Grande Tradition Tourbillon Cylindrique à Quantième Perpétuel de JAEGER-LeCOULTRE

Su realización produce vértigo y hace palpitar el corazón con las mismas alternancias que su mecanismo. Inspirándose en sus calendarios perpetuos del siglo XIX, Jaeger-LeCoultre ha dado vida a una de sus más hermosas complicaciones en el seno de la línea Master Grande Tradition: el Master Grande Tradition Tourbillon Cylindrique à Quantième Perpétuel. Dedicado a los coleccionistas y a los amantes del arte relojero, su avance tecnológico le permite posicionase como el calendario perpetuo más preciso. Desde su fundación, Jaeger-LeCoultre eleva los límites del arte relojero con la creación de relojes de bolsillo dotados de acabados elegantes y de prestaciones técnicas de altos vuelos. ¿Su vocación? Escribir las nuevas páginas de la historia de las complicaciones tras la búsqueda absoluta de la precisión y la fiabilidad. Fieles al espíritu de inventiva de Antoine LeCoultre, estas piezas abren sendas inéditas en el desarrollo de prestigiosos movimientos. El Master Grande Tradition Tourbillon Cylindrique à Quantième Perpétuel opta invariablemente por la misma senda con su estética pura y su corazón relojero, provisto de las últimas tecnologías desarrolladas por Jaeger-LeCoultre con un objetivo siempre renovado: darle a la tradición relojera el sentido del desempeño.

reloj Master Grande Tradition Tourbillon Cylindrique à Quantième Perpétuel Q504 25 20 de JAEGER-LeCOULTRE

La última realización de la Manufactura adopta un movimiento que constituye una pequeña revolución relojera en sí misma: el movimiento mecánico de carga automática, Calibre Jaeger-LeCoultre 985, cuyo tourbillon –equipado con una espiral cilíndrica- revela un auténtico espectáculo relojero.

El reloj, dotado de un tourbillon volante y de un calendario perpetuo, ha sido realizado con el mayor respeto a la más noble tradición relojera y se inscribe en la historia de la búsqueda de la
precisión absoluta, tan preciada por el fundador de la Manufactura Jaeger-LeCoultre. En una caja grande de 42 mm, el Calibre Jaeger-LeCoultre 985 palpita al ritmo de un tourbillon volante y dispone de una espiral cilíndrica, lo que garantiza prestaciones cronométricas excepcionales. El tourbillon es una auténtica proeza. Su jaula de titanio grado 5, su gran volante de oro de 14 quilates y su espiral cilíndrica desarrollada por Jaeger-LeCoultre ofrecen a las miradas sensaciones de levitación: el tourbillon parece estar suspendido en el corazón del movimiento. A los lados, las indicaciones del calendario perpetuo distribuyen con gran claridad las indicaciones día, fecha, mes, año y fases de la luna. Extraordinariamente audaz, el segundero pequeño cuenta los segundos sobre el tourbillon volante.

En cuanto a la estética, el Master Grande Tradition Cylindrique à Quantième Perpétuel presenta un justo equilibrio entre clasicismo, pureza y pertenencia, una manera de asociar sus orígenes históricos con una elegante modernidad.

Su caja de oro rosa de 18 quilates rinde homenaje al siglo XIX inspirándose en los códigos
estilísticos de los relojes de bolsillo. En los detalles de su diseño destacan los mismos códigos: índices, minutería tradicional, esfera granallada plateada. Muy sobrias, las agujas “dauphine” se conjugan perfectamente con el carácter clásico de la pieza.

Calibre Jaeger-LeCoultre 985

El cristal de zafiro permite admirar las decoraciones realizadas a mano con el máximo respeto a la relojería tradicional. La masa oscilante de oro de 22 quilates presenta una reproducción de la medalla de oro obtenida en 1889 por Jaeger-LeCoultre en la Exposición Universal de París, por su pericia relojera y su espíritu de inventiva. La espiral cilíndrica del tourbillon volante, perfectamente visible, recuerda hasta qué punto las complicaciones relojeras presentes en el reloj parecen evolucionar en otra esfera relojera.

Albergar un tourbillon volante y un calendario perpetuo en la caja de la colección Master Grande Tradition constituye un auténtico ejercicio de equilibrismo relojero. Ningún otro reloj hubiese podido rendir homenaje a la Alta Relojería y a uno de sus ilustres antepasados, Antoine LeCoultre, a la vez. Con el Master Grande Tradition Tourbillon Cylindrique à Quantième Perpétuel, Jaeger-LeCoultre refleja el espíritu de inventiva que la caracteriza desde su fundación, destacando la perpetua búsqueda del desempeño.

Comentar

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.