JAEGER-LeCOULTRE Geophysic: Universal Time & True Second

Conocida por su dominio relojero y su talento creativo, la Manufactura Jaeger-LeCoultre desea compartir hoy el fruto de su pericia con un público más vasto. Para ello, la Grande Maison desvela una colección inédita de rasgos puros y claros, galvanizados en un nuevo calibre de Alta Relojería que concentra su espíritu de innovación. La línea Geophysic revela su palpitante historia para rehacer y mejorar la nuestra. 

JAEGER-LeCOULTRE Geophysic Universal Time

La limpidez que se percibe en una primera mirada expresa su elegancia y equilibrio. Cada pieza de la línea Geophysic procura varios niveles de lectura, y poco a poco libera un contenido relojero fuerte e innovador, expresado en los códigos del registro clásico. Refinada y contemporánea, afirma sutilmente su carácter masculino.

Su nombre evoca un reloj que, además de ser patrimonio de la Manufactura, pertenece a la historia universal. En 1958, el Año Geofísico Internacional, Jaeger-LeCoultre creó para los científicos que trabajaban en diferentes misiones sobre el terreno un cronómetro dotado de una resistencia extrema y capaz de enfrentar los campos magnéticos del Polo Norte sin perder su precisión.

Con la nueva colección Geophysic, refinada y contemporánea, la Grande Maison hace revivir este nombre legendario con dos modelos que conjugan estética, técnica y facilidad de uso del siglo XXI: el Geophysic True Second y el Geophysic Universal Time.

Refinamiento y discernimiento

Cada elemento estético externo de cada modelo de Jaeger-LeCoultre se estudia con el máximo esmero hasta alcanzar la perfección. La caja del Geophysic Date, por ejemplo, mide exactamente 39,6 milímetros. Elegante y reconfortante, este diámetro evoca el arraigo cultural de la Grande Maison en la Alta Relojería. En él se percibe la búsqueda de la dimensión ideal, que asienta maravillosamente bien en este reloj y le permite expresar una armonía perfecta.

El Geophysic explora los matices de un clasicismo contemporáneo que se manifiesta, entre otras cosas, por las agujas clásicas, siguiendo los códigos del Valle de Joux,  y los índices lineales. La estética de la caja desvela a su vez una faceta de su personalidad con acabados dignos de los modelos más preciosos de la Casa. Las asas, que no están fundidas en la carrura, se desprenden de la caja para ofrecer un diseño equilibrado, mientras sus perfiles están pulidos para destacar mejor su distinguida silueta. El bisel, invisible a primera vista, se descubre pausadamente a medida que se contempla el reloj: sobresale ligeramente y se superpone a una ínfima parte de la caja y de las asas, lo que le da un efecto realmente puro. Al igual que en el modelo de 1958, el fondo del reloj está enroscado para ofrecer una mayor hermeticidad y evitar que un tornillo perturbe el sutil equilibrio, y para mantener la fiabilidad de un sistema que tradicionalmente llevan los relojes de buceo. Por último, el realce es también un eco de la pieza original que lo inspiró y presenta unos puntos muy dinámicos de Superluminova que permiten una lectura nocturna. Con estos ligeros toques sutiles, la Manufactura del Valle de Joux marca el tono justo, cargado de finura pero sin ostentación, y deja lugar a la emoción que el reloj suscita naturalmente.

Un nuevo calibre de alta precisión para una nueva colección

Los calibres Jaeger-LeCoultre 770 y 772 de carga automática, sello distintivo de la colección Geophysic, son sinónimo de elevada precisión y belleza mecánica. El desarrollo de estos calibres necesitaron la pericia de los ingenieros más experimentados del Centro de Investigación y Desarrollo de la Manufactura, quienes por la fuerza de su experiencia y su imaginación poseen una real capacidad de innovación. Aquí, el fruto de su talento toma la forma de un volante atípico, cuya configuración no circular necesitó una larga labor de investigación con el fin de reducir los rozamientos con el aire. Bautizado como Gyrolab, se desarrolló inicialmente en una versión de laboratorio en 2007 para equipar al reloj Extreme Lab 1. Se necesitaron nada menos que ocho años para pasar de esta versión confidencial a una que se pudiera integrar en una línea completa. La colección Geophysic es la primera que se beneficia íntegramente de este avance determinante en lo que respecta a la precisión.

Esta precisión también se expresa a través del segundero “verdadero”. Con este dispositivo, la aguja de los segundos se desplaza “marcando” los segundos, es decir, efectuando un salto a cada segundo y sin perturbar la marcha del reloj, lo que no es habitual en un movimiento mecánico. El segundero verdadero es fruto de una construcción extremadamente sofisticada, cuyo hechizo se traduce sobre la esfera en una lectura de los segundos acompasada, precisa y preciosa a la vez. Este conocimiento especializado, dominado por la Casa desde el siglo XIX, manifiesta el verdadero carácter de instrumento del Geophysic.

Para Jaeger-LeCoultre, las prestaciones mecánicas solo tienen sentido si van acompañadas de belleza. En una primera aproximación, el calibre expresa su filiación con el linaje de los movimientos automáticos característicos de la Grande Maison. Seguidamente, las miradas toman consciencia de los generosos volúmenes y de las potentes proporciones de los puentes. Estas amplias superficies se prestan para la decoración Côtes de Genève, que aquí se expresa con fuerza. El tiempo, la energía y la paciencia infinitos consagrados a los acabados se materializan literalmente en la manera de reflejar la luz del calibre.

Cargados de sorpresas, los calibres de la colección Geophysic son los primeros en proponer una masa oscilante –realizada a partir de un solo bloque de oro macizo- con un motivo en forma de ancla que evoca el logotipo de la Casa. Calada de esta manera, y más abierta que una masa clásica, permite que las miradas reconstruyan el movimiento, desvelado generosamente durante sus circunvoluciones.

Al igual que el motor de un bólido creado para ofrecer impresionantes prestaciones, estos calibres desprenden una acentuada sensación de tecnicidad. Su fiabilidad y su precisión están certificadas por el implacable “Control de 1000 horas”, practicado solo por Jaeger-LeCoultre. La sofisticación de su mecanismo no impide, sin embargo, que sean muy funcionales y que se puedan ajustar fácilmente con el simple posicionamiento de la corona. Una transposición de la filosofía del modelo histórico decididamente contemporánea.

Geophysic True Second discreción y excelencia

El Geophysic True Second posee la presencia única de los grandes clásicos.

Su esfera, finamente graneada, aporta textura y acentúa la legibilidad. Las agujas y los índices destacan con nitidez absoluta. Llamativo en su grafismo lineal, el Geophysic True Second se propone en versión de acero u oro rosa. Su ajuste es realmente intuitivo. En posición neutra, la corona permite armar el movimiento. La posición 1 corresponde al ajuste de las horas saltantes de la ciudad en la que uno se encuentra y a la fecha adecuada. La posición 2 corresponde a la hora y los minutos. El Geophysic es, desde todo punto de vista, ideal para las personas que viajan con frecuencia.

Referencias:

Q801 84 20 – modelo de acero inoxidable.

Q801 25 20 – modelo de oro rosa.

Geophysic Universal Time el mundo al alcance de la mano

En el rostro del Geophysic Universal Time, equipado con el Calibre Jaeger-LeCoultre 772, el mapamundi es tan real que produce vértigo. Tan lejanos, y sin embargo tan cercanos, los continentes perfilan su silueta y nos invitan a viajar. El mar está representado por un degradado de azules realizado en laca, mientras que los continentes, grabados, presentan un hermoso acabado soleado. Este planisferio, que no nos cansaremos de contemplar, es fijo y acoge los índices, que permiten leer las horas simultáneamente en los 24 husos horarios indicados sobre un disco móvil.

El disco de las ciudades, con los nombres perfectamente legibles, es fijo para orientarse con mayor facilidad. Las miradas encuentran inmediatamente las marcas visuales: Londres a la altura de las 6, Hong Kong a la altura de las 2. Para simplificar la función, la hora se ajusta gracias a la corona y no mediante un pulsador. Una vez ajustada la hora universal, no necesitará volver a ajustar la hora cuando recorra el mundo. Al viajar, solo tendrá que cambiar su propia hora. La hora local se ajusta simplemente avanzando o retrocediendo la aguja de las horas, independientemente de los minutos y de los segundos para no perder la más mínima precisión.

Erudito y funcional, el Geophysic Universal Time de 41,6 milímetros de diámetro se propone en versión de acero u oro rosa.

El nuevo Geophysic, tanto en su versión True Second como en la Universal Time, posee un carácter que lo sitúa como un hito en el tiempo. Cultiva la actitud de nuestra época. Su mensaje conjuga con armonía simplicidad y complejidad.

Referencia:

Q810 84 20 – modelo de acero inoxidable.

Q810 25 20 – modelo de oro rosa.

Video disponible en el Canal YouTube o en el Canal Vimeo de Nuevos Relojes.

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