Colección Hybris Artística: 12 relojes de excepción de JAEGER-LeCOULTRE

Jaeger-LeCoultre levanta el telón para presentar doce guardatiempos de excepción, símbolos de la excelencia relojera de la Grande Maison del Valle de Joux. La nueva colección de relojes Hybris Artística aumenta la fascinación suscitada por los relojes dotados de grandes complicaciones y por la colección Hybris Mechanica, que la Manufactura del Valle de Joux desarrolla desde hace muchos años. Encarnación misma del invento absoluto y de los 180 conocimientos especializados que Jaeger-LeCoultre preserva bajo su techo, los guardatiempos Hybris Artística presentan un abanico de la maravilla que une, hoy más que nunca, el arte relojero y la creatividad transcendida. La colección Hybris Artística sublima las obras maestras icónicas de la marca al tiempo que demuestra la creatividad sin límite y la riqueza de la cultura relojera de la Manufactura del Valle de Joux.

Master Gyrotourbillon 1

Al perpetuar la relojería tradicional, la Manufactura Jaeger-LeCoultre presenta relojes complicados que rivalizan en sofisticación. Cada una de las 12 piezas de la colección Hybris Artística presenta un nivel de integración jamás alcanzado entre diseño, concepción técnica, arte relojero y oficios inauditos, para alcanzar el punto de equilibrio que expresa de manera dramática el dominio y el estilo de la Manufactura.

El uso de materiales audaces conjugado con decisiones estéticas fuertes y con el extraordinario talento de sus artesanos permite que la Manufactura desafíe todos los retos y hasta las más extraordinarias coacciones técnicas. También somete las cajas y los movimientos a las mayores exigencias de belleza y excelencia. Esta es su visión singular, que desde hace más de 180 años hace rimar tradición e inventiva.

Un reloj de Alta Relojería no es más que la prodigiosa suma de conocimientos técnicos, experiencias y pericias que comparten las más de 1300 personas que trabajan en la Manufactura.

La Grande Maison persigue el impulso de Antoine LeCoultre. Desde 1833, en su calidad de relojero, este hombre de excepción supo insuflar su visión relojera para producir por sí mismo las herramientas y cada uno de los componentes de los relojes que se producen en sus talleres.

Este proceso, histórico en todos los sentidos del término, le valió a la Manufactura la reconocida legitimidad de todos sus conocimientos especializados, que por lo general son extraordinarios e inauditos, y que presiden la creación y la producción de los relojes más notables del universo relojero.

La realización de un reloj Jaeger-LeCoultre es una experiencia celular. Desde el torneado hasta el encajado, sin olvidar el estampado, el empedrado, el achaflanado, la decoración del movimiento y también la regulación, la colocación de las agujas y el ensamblado; todos los oficios que intervienen constituyen la base de una experiencia demostrada sin cesar, así como los valores humanos y relojeros compartidos.

Los colaboradores de la Manufactura Jaeger-LeCoultre dominan en todos sus aspectos los savoir-faire más innovadores y más creativos inherentes a los relojes de excepción. Todos han seguido un proceso de aprendizaje propio a Jaeger-LeCoultre que consiste en hacer el esfuerzo de trabajar en concierto, desde el enfoque de los talentos respectivos y según un principio de interacción cotidiano.

Pues juntos, y solo juntos, se elevan los límites de la creación.

Master Grande Tradition Gyrotourbillon 3

Con su Gyrotourbillon volante y su espiral de forma esférica, el Master Grande Tradition Gyrotourbillon 3, desvelado en 2013, es, sin lugar a dudas, la sensación relojera del siglo XXI. La ausencia de puente superior revela un universo en miniatura en el que las dos jaulas describen una doble rotación minuciosamente sincronizada. El uso de materiales ultraligeros permite realizar una verdadera hazaña micromecánica: con más de cien piezas, el Gyrotourbillon pesa menos de un gramo. Asociado a un volante de oro de 14 quilates azulado, los movimientos de la espiral sorprenden por su tridimensionalidad. Otra proeza: este guardatiempos reúne la prodigiosa precisión del tourbillon esférico con el primer cronógrafo de visualización digital instantánea presentado en una gran complicación.

reloj Master Grande Tradition Gyrotourbillon 3 de JAEGER-LECOULTRE

Para la colección Hybris Artística, este guardatiempos lleno de temperamento adopta un carácter aún más varonil gracias a su caja de tantalio. Este metal poco conocido, que fue descubierto a principios del siglo XX, es extremadamente duro y resistente a la corrosión y es particularmente difícil de trabajar. Los relojeros de la Manufactura tuvieron que replantear la manera de construir la caja para que la forma adquiera la emoción generada por este metal hipnótico. De color gris antracita profundo, parece estar animado y hasta vivo, por sus intensos reflejos azulados. Potente y vanguardista, su carácter está acentuado por la esfera negra de las horas y minutos, por la esfera subsidiaria color antracita del contador del cronógrafo y por su movimiento, que ha recibido un tratamiento de rutenio.

El Master Grande Tradition Gyrotourbillon 3 dotado de tantalio es uno de los inventos relojeros más logrados de este siglo.

Master Grande Tradition Tourbillon Céleste

El Master Grande Tradition Tourbillon Céleste propone una sorprendente interpretación del tiempo. Para revelar plenamente el aspecto astronómico, el tourbillon volante orbital no solo indica el paso de la hora civil, sino también el de la hora sideral, cuya duración es aproximadamente cuatro minutos más corta que la hora solar. Así, el paso de Sirio –estrella de referencia– por el cénit marca el mediodía solar. El tourbillon volante orbital se desplaza al ritmo de las estrellas y de las constelaciones y gira con la esfera en una extraordinaria coreografía sideral.

RELOJ Master Grande Tradition Tourbillon Céleste de JAEGER-LECOULTRE

Pero los artesanos de la Manufactura no solo se enfrentaron a un extraordinario desafío técnico, sino que también afrontaron un importante reto estético y mucho más. ¿Cómo hacer para que un reloj provoque el mismo efecto que le produce la bóveda celeste a un observador que se apasiona al contemplar el cielo nocturno? La esfera representa el cielo limitado por el horizonte al tiempo que encarna, de manera penetrante, la contradicción entre el negro intenso de la noche y el brillo infinito de las constelaciones.

Para dar vida al ballet celeste, la Manufactura puso a disposición la totalidad de oficios y talentos que alberga bajo su techo. La esfera está realizada en venturina de un majestuoso matiz azul – entre índigo y cielo de tormenta– que intensifica el misterio. El fondo de la esfera, que representa los meses, no solo está guilloché, sino también está recubierto de laca translúcida para recrear el efecto de profundidad del cosmos. La secuencia de los índices se sucede sobre el realce del reloj marcando el ritmo del tiempo. El realce también está guilloché y está revestido con una capa de laca para ofrecer una visión de armonía absoluta y de profundidad. Reemplazando el bisel, el cristal campana del Master Grande Tradition Tourbillon Céleste se ha colocado directamente sobre el fondo de la caja, lo que procura una intensa impresión de apertura y ofrece una perfecta visibilidad del tourbillon orbital. De vertiginosa intensidad, el Master Grande Tradition Tourbillon Céleste ofrece el misterio del cielo al alcance de la mano.

Master Gyrotourbillon 1

Revolución mundial en 2004, el Gyrotourbillon 1 volvió a las fuentes de las complicaciones relojeras que Jaeger-LeCoultre encarna desde hace más de 180 años. Presenta una construcción inédita con una jaula exterior ultraligera que da una vuelta sobre su eje en 60 segundos y una jaula interior que alberga el volante, la espiral y el escape y que gira sobre sí misma en torno a un eje que forma un ángulo de 90 grados con respecto a la primera. El volante se desplaza como en ingravidez en ese microcosmos de sorprendente ligereza. La parte superior de la esfera del Master Gyrotourbillon 1 está ocupada por la rueda fija de la ecuación activa del tiempo y desvela una visualización inédita de la fecha en un arco, sobre el que dos agujas cumplen su función. En el dorso del reloj, un fondo de cristal de zafiro revela la indicación retrógrada de los años bisiestos. Todo es búsqueda de perfección para esta Gran Complicación, la única que posee una reserva de marcha de ocho días.

reloj Master Gyrotourbillon 1 de JAEGER-LECOULTRE

La esfera es un verdadero milagro realizado en una placa de venturina íntegramente esqueletizada, que al final solo conserva unos hilos de esta piedra dotada de inclusiones destellantes.

Tradicionalmente reservada al movimiento, es raro ver esta técnica de esqueletizado aplicada de esta manera a la esfera. Esculpida con rosetones que forman un vitral enigmático de belleza seráfica, la esfera está decorada con índices en laca azul, los cuales ofrecen un gracioso rostro que se conjuga maravillosamente con este reloj fuera de serie. La realización de la esfera en una piedra excesivamente dura y quebradiza que se rompe con el más mínimo golpe desafió la tenacidad de los artistas de Jaeger-LeCoultre. Esta tenacidad se manifestó con la misma determinación sobre el espeso cristal de zafiro en forma de domo, pulido en el interior, que, al no tener bisel, está fijado de tal manera que colma plenamente la caja que engloba. El Master Gyrotourbillon 1 lleva la marca exacerbada de la inteligencia y de la creatividad al tiempo que convoca la emoción. Así, a través de una abertura situada a la altura de las 6 h, las miradas acceden como nunca al Gyrotourbillon, penetran en los arcanos y saborean el misterio, en una prodigiosa comunión.

Duomètre à Grande Sonnerie

En 2009, el Duomètre à Grande Sonnerie fue nada más ni nada menos que el reloj más complicado del mundo. Esta pieza de excepción libera la indicación acústica de las horas mediante un carillón Westminster completo que toca la melodía original del Big Ben más larga jamás interpretada por un reloj con sonería. Los ingenieros de la Grande Maison replantearon íntegramente los principios esenciales del mecanismo recurriendo a tecnologías de vanguardia para ofrecer un sonido amplificado y rico en tonalidades y armonía, con un ritmo pausado y regular. Además, es una Gran Sonería realmente fácil de usar, en la que ninguna falsa manipulación tiene cabida y, como si fuera poco, ofrece una solidez sin igual. A pesar de que el Duomètre à Grande Sonnerie constituye una extraordinaria proeza en sí mismo, los relojeros de Jaeger-LeCoultre resolvieron dotarlo con otras dos complicaciones, un tourbillon volante y un calendario perpetuo con agujas retrógradas que está programado de tal manera que no necesita el más mínimo ajuste hasta el lejano año 2100.

reloj Duomètre à Grande Sonnerie de JAEGER-LECOULTRE

El arte de la versión Hybris Artística consiste en revelar las características excepcionales de este guardatiempos, que integra las complicaciones más sofisticadas bajo formas inéditas. Para ello, la Manufactura imaginó una esfera de cristal de roca que permite descubrir la mecánica relojera por el lado reverso de este reloj, que está coronado con diez patentes.

Considerado en varios continentes y en distintas culturas como “luz solidificada” de origen celeste, el cristal de roca dio lugar a innombrables mitos y creencias. Este material cautivador que suscita leyendas posee una belleza orgánica y pura realmente sorprendente. Aunque existe en versiones veteadas, los diseñadores de la Manufactura eligieron una variedad absolutamente transparente para la esfera del Duomètre à Grande Sonnerie. Su estructura, que no es amorfa como la del cristal, interactúa con la luz dando a lo sólido una coloración inmaterial única. Este reloj escultura propulsa a quien lo lleva a un mundo de erudición relojera que vibra de energía.

Duomètre Sphérotourbillon

Con su inagotable fuerza de creación, los relojeros de la Manufactura tuvieron la idea de proponer una concepción invertida del movimiento que ofrece una infinidad de funciones inéditas. Auténtico concepto revolucionario, el Dual Wing integra dos mecanismos autónomos que incorporan su propia fuente de energía y comparten un órgano regulador común. La principal característica de este Duomètre es su Sphérotourbillon, en el que se ha añadido un eje de rotación suplementario que permite obtener un movimiento de rotación tridimensional. Además de la revolución en torno al eje de su caja de titanio, el tourbillon gira en torno a un segundo eje, inclinado 20 grados. La combinación de estas dos rotaciones distintas y rápidas permite liberar al reloj de los nefastos efectos de la gravedad terrestre. Además de ofrecer una fiabilidad ejemplar, este reloj excepcional es el primer tourbillon del mundo que se puede ajustar con una precisión de un segundo. El pulsador, situado a la altura de las 2 h, permite poner en cero el segundero pequeño situado bajo el tourbillon, según el principio del flyback.

RELOJ Duomètre Sphérotourbillon de JAEGER-LECOULTRE

En su versión Hybris Artistica, el Duomètre Sphérotourbillon pone en escena la prodigiosa mecánica de este guardatiempos para que podamos deleitarnos con su espectáculo. La Manufactura ha realizado una caja compuesta por dos domos de cristal de zafiro sobre los que se han ajustado las asas de oro blanco de 18 quilates. No es difícil imaginar que con estos parámetros la hermeticidad de este reloj representó un auténtico desafío para los relojeros. La caja, casi transparente, tiene un aspecto de cápsula del tiempo sellada y dotada de un prestigioso mensaje relojero. Permite admirar la esfera, burilada con una técnica de grabado a mano. Esta consiste en retirar la materia -oro blanco de 18 quilates- con movimientos multidireccionales mediante un buril especial, hasta obtener una superficie sorprendente, granulada y brillante a la vez. Para acentuar el efecto teatral del reloj, la esfera luce una escalera a ambos lados del compartimiento del tourbillon. Con sus gradas, igualmente buriladas, enmarca y hace resaltar el Sphérotourbillon cuyo puente translúcido es de cristal de zafiro. Por consiguiente, el Sphérotourbillon parece evolucionar sin trabas en un escenario puro que resplandece con el juego de sus revoluciones. Elegantes, las distintas esferas del Duomètre Sphérotourbillon están realizadas en esmalte blanco Grand Feu, con dígitos arábigos en esmalte realizados respetando al pie de la letra la técnica tradicional. Su aspecto aristocrático y su preciosa mecánica lo convierten en una pieza de referencia de la Alta Relojería.

Duomètre Sphérotourbillon Émail

La esfera del Duomètre Sphérotourbillon Émail traduce el concepto Dual Wing en dos espacios distintos: a la izquierda, la apertura revela los arcanos del Sphérotourbillon; a la derecha, la esfera principal indica la hora local y la fecha. En la parte superior del reloj, una esfera adicional de 24 horas permite indicar la hora de un segundo huso horario. El segundero pequeño se sitúa en la parte inferior de la esfera.

RELOJ Duomètre Sphérotourbillon Émail de JAEGER-LECOULTRE

En esta versión Hybris Artística, la esfera está realizada en esmalte azul escarchado, el cual aporta una dimensión onírica al rostro del reloj. El taller de esmaltado de la Manufactura domina perfectamente esta técnica, que requiere delicadeza y concentración. El artesano ralla minúsculos copos de plata. Volátiles, estos microcopos de plata se dispersan fácilmente. Solo la experiencia acumulada a lo largo de muchos años de práctica permite repartirlos armoniosamente sobre el esmalte. Después del horneado a 800° y sus riesgos inherentes, el artesano empieza el peligroso ejercicio del pulido del esmalte. Aquí él debe revelar los elementos metálicos a flor de esfera sin rayar la superficie con el polvo del metal precioso. Al final, el Duomètre Sphérotourbillon Émail se viste con un traje azul noche perfectamente liso y dotado de un delicado polvo de estrellas. Haciendo eco a esta esfera mágica, el bisel está ornamentado con un ribete de esmalte idéntico a la esfera, un elegante vínculo con la armonía del conjunto. El borde de la caja está grabado con un motivo que se inspira en el Palacio de los Dogos de Venecia. Para ello, se han labrado unos alveolos en torno a la caja, los que se han llenado de esmalte y se han pulido para revelar la belleza del motivo.

Para alcanzar la perfección, Jaeger-LeCoultre tuvo que enfrentarse, sin condiciones, a una serie de obstáculos. Así, el movimiento mismo fue replanteado. Los ingenieros tuvieron que añadirle gradas de oro esmaltadas para evitar un efecto de ruptura con respecto al resto de la esfera. Esta escalera forma un anfiteatro espectacular que alberga al actor exuberante de este guardatiempos, el tourbillon multiaxial con un puente de cristal de zafiro transparente.

Grande Reverso Tourbillon Squelette

El reloj Reverso es único. Hace vibrar nuestra fibra sensible. A lo largo del tiempo, ha logrado reinventarse sin perder su alma. Hoy, llevar un Reverso de una colección actual es la clave para entrar a un mundo exclusivo: el de la historia de la relojería, pero también, y sobre todo, a un universo de perfección técnica y de refinamiento. El esmalte, el grabado y el engaste de piedras preciosas son oficios que se asocian al Reverso en función de sus exquisitas y juiciosas interpretaciones.

reloj Grande Reverso Tourbillon Squelette de JAEGER-LECOULTRE

En su versión Hybris Artística, el Grande Reverso eligió la transparencia total para revelar mejor su alma relojera, entre candor y virtuosismo técnico. Simplemente –y no es un misterio que la verdadera simplicidad magnifica la extremada complejidad de lo real– la caja reversible del Grande Reverso Tourbillon Squelette es íntegramente transparente. La parte giratoria de la caja está compuesta por dos placas de cristal de zafiro. Visualicemos el trabajo efectuado por los relojeros, deslicémonos bajo su piel y prolonguemos la sensación hasta la yema de nuestros dedos… Con el Reverso, salimos de lo redondo, de lo conocido… de lo factible. Todo es más difícil de elaborar y de ensamblar. Mantener las placas de zafiro en su lugar es una verdadera hazaña. La hermeticidad desafía las soluciones tradicionales, ya que sin lo redondo nada entra en compresión. ¡Cuántos desafíos apasionantes para los relojeros de Jaeger-LeCoultre, a los que ellos deben encontrar las más ambiciosas respuestas! Pues hay que mostrar este movimiento tourbillon esqueletizado, auténtico laberinto metálico que se convierte en el emisario de un saber hacer que muy pocas manufacturas relojeras dominan.

Íntegramente calado, con su platina y sus puentes decorados a mano, el Grande Reverso Tourbillon Squelette desvela sus rodajes en un laberinto que no deja nada al azar. Escultor de lo imaginario, el artesano retira la materia pacientemente mediante la hoja de una pequeña sierra, para airear al máximo el mecanismo cuidando minuciosamente de no perturbar en lo más mínimo su absoluta fiabilidad sin fallas. Para honrar este trabajo de orfebre, el movimiento tourbillon esqueletizado está rodeado por un marco metálico. Así, parece flotar en el interior de la caja reversible, mientras que el marco permite la lectura de las horas. No podemos dejar de indicar un refinamiento absoluto: el fondo de la base está ornamentado con una decoración soleada. Tan precioso como complejo, el Grand Reverso Tourbillon Squelette es, decididamente, el mayor protagonista de la Alta Relojería.

Reverso Cordonnet Neva

Por la presencia casi imperceptible de sus movimientos en miniatura, que se adaptan perfectamente a los contornos de sus cajas, Jaeger-LeCoultre se ha convertido en el pionero del reloj para señoras. Cuando el primer Reverso femenino salió de los talleres de la Grande Maison, este auguró una creatividad sin fin. Dotado de superficies de expresión que constituyen auténticos lienzos vírgenes para los oficios raros e inauditos perpetuados y practicados por la Manufactura del Valle de Joux, el Reverso se presta para todas las interpretaciones joyeras en un halo de diamantes.

RELOJ Reverso Cordonnet Neva de JAEGER-LECOULTRE

El Reverso Cordonnet Neva se inscribe en este brillante linaje al tiempo que se apoya en la gloriosa estética del movimiento Art Déco. Reinterpreta un modelo de la década del treinta cuyo brazalete era un cordón de piel. La importancia de esta pieza no se basaba en la cantidad de piedras preciosas, sino en la creación y la experimentación tangible, real y palpable de una emoción. La respuesta fue evidente para los artesanos de la Manufactura, quienes recurrieron al engaste nieve, técnica inventada por la Manufactura para traducir la magia de la naturaleza. El artesano joyero realiza la decoración directamente sobre la materia, en función de su reflexión y de su inspiración. Los diamantes, de diámetros distintos, se colocan uno tras otro y el uno al lado del otro, para cubrir íntegramente la superficie de oro. Así, acurrucados los unos a los otros como bajo un viento glacial, las gemas recrean el aspecto del río Neva en invierno, cuando ondula bajo el hielo que cubre su superficie helada. Este motivo tornasolado se enrolla literalmente en torno a las líneas curvadas del reloj articulado, para cubrir las partes fijas, las ataduras y hasta el cordón, que se debe adaptar con suavidad a la delicada forma de la muñeca. Embriaguez de lo aleatorio: esta es la característica de la técnica de engaste nieve, pues al empezar el engaste nadie sabe realmente cómo será la joya que verá la luz al terminar.

Visualmente sorprendente, el engaste nieve tiene la particularidad de ofrecer una experiencia única. Al estar acurrucados los unos a los otros y firmemente bloqueados por la última piedra, ninguna garra altera el placer del tacto. En una escarcha de diamantes, el Reverso Cordonnet Neva se deja acariciar como un terciopelo suave y deliciosamente irregular bajo los dedos. ¡Pura voluptuosidad al extremo!

Rendez-Vous Célestial

Presentado en 2013, el Rendez-Vous Célestial es un homenaje al fundador de la Grande Maison. El cielo siempre ha suscitado un impresionante sentimiento de admiración y ha sido materia de estudio para los relojeros del Valle de Joux. Como ellos, Antoine LeCoultre estaba impresionado por la naturaleza, la Vía Láctea y sus constelaciones. Este talentoso inventor consagró toda su vida a la búsqueda de la perfección, otorgando una atención particular a los elementos. Para rendir homenaje a su espíritu de inventiva, Jaeger-LeCoultre ha creado este guardatiempos.

reloj Rendez-Vous Célestial de JAEGER-LECOULTRE

En esta versión del Hybris Artistica, la esfera, ubicada en la parte superior del reloj y que alberga el arco de las horas estilizadas por los emblemáticos números afinados, está íntegramente engastada con diamantes baguette según la técnica rock setting. Este misterioso engaste, que atesora en sí mismo el secreto de su creación, se caracteriza por la ausencia de metal entre las piedras. Sujetadas por debajo, ofrecen su destello sin que ningún elemento metálico perturbe su belleza. El brillo final de la esfera es simplemente fenomenal. Crea un aura luminosa en torno a la apertura elíptica que alberga al disco, el cual ofrece el espectáculo de la carta del cielo. Los doce signos del zodiaco están pintados a mano sobre la esfera giratoria de lapislázuli. Esta roca, entre color azul y ultramar, fue designada para servir de base al firmamento poblado de astros.

En un espíritu poético, los creadores de la pieza eligieron integrar una estrella para personalizar el tiempo: instrumentado por una segunda corona ornamentada con un diamante invertido, el astro móvil permite fijar una cita con el destino. Siguiendo la estela de la caja ricamente ornamentada, el brazalete está totalmente pavé para que el Rendez-Vous Célestial sea un reloj excepcional e infinitamente deseable.

Rendez-Vous Tourbillon

Para su versión Hybris Artística, los artesanos pensaron en la manera de dotar íntegramente de diamantes al Rendez-Vous Tourbillon y que conserve sus características tan expresivas y distintivas. Así decidieron recrear la composición de la esfera Rendez-Vous, que, a pesar de que sigue siendo absolutamente fácil de reconocer, está transfigurada por la disposición alternada de diamantes talla baguette y redonda. Imaginado y creado por los engastadores de la Manufactura, el rock setting se caracteriza por la disposición excepcional que tiene la naturaleza para revelar el fuego de los diamantes más puros. Seleccionados y posicionados según la técnica que la Manufactura ha perfeccionado, los diamantes están fijados de manera misteriosa ocultando su base. El fulgor de las piedras se refleja más que nunca. El brillo es penetrante. Sobre todo, la esfera ofrece un rostro de pureza infinita que se conjuga maravillosamente con este modelo icónico destinado a destacar la belleza femenina.

reloj Rendez-Vous Tourbillon de JAEGER-LECOULTRE

En este mismo espíritu, el brazalete de oro blanco de 18 quilates del Rendez-Vous ha sido completamente replanteado. Aún más fluido, adopta además una estética haute joaillerie, que lo convierte en un elemento de pleno derecho de este reloj joya. Magníficamente integradas, las asas han sido replanteadas, ceñidas, para que se ajusten de manera natural al brazalete, que hace un solo cuerpo con el reloj. Engastado con un estilo muy gráfico, el brazalete constituye un elemento fuerte del diseño del Rendez-Vous Tourbillon Hybris Artística.

El destello de este reloj está coronado por la pureza más perfecta. Así, el soporte de la masa oscilante está realizado en cristal de zafiro para no romper el encanto de la transparencia. Con esta pieza única, Jaeger-LeCoultre realiza un ejercicio de estilo que traduce su inquietud por el detalle absoluto y el arte de revelar los diamantes con una potencia y un fulgor impresionantes.

Se han omitido los modelos reloj de bolsillo Duomètre Sphérotourbillon y Atmos Marqueterie.

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