Amadeo Fleurier BraveHeart de BOVET

Año tras año, la Manufactura DIMIER 1738 demuestra el talento de sus artesanos desarrollando y manufacturando unos guardatiempos que establecen constantemente nuevos criterios de excelencia en términos de artes decorativas, ingeniería relojera y cronometría. El calibre destinado al nuevo icono, el Amadeo Fleurier Braveheart Tourbillon con 22 días de reserva de marcha, tenía que rede nir los límites de la cronometría ofreciendo el máximo confort. Esto requería una larga reserva de marcha para aportar una fuerza excepcionalmente constante al órgano regulador por un lado, y por el otro ofrecer unas condiciones de uso inigualables.

reloj Amadeo Fleurier BraveHeart de BOVET

Además de incorporar el resultado de 193 años de experiencia, el Braveheart ha sido diseñado alrededor de uno de los conceptos fundamentales de los guardatiempos modernos de BOVET: el sistema de caja convertible Amadeo. Este ingenioso sistema, adaptado a todas las colecciones Fleurier desde 2010, ofrece dos caras del mismo guardatiempo. Dos diferentes y armoniosas expresiones del tiempo, combinadas con los numerosos desafíos técnicos necesarios para integrar dos indicadores del tiempo en un espacio elegante y milimétricamente controlado. En 2014, BOVET presentó su primer calibre de especialidad relojera no regulado por un tourbillon – una primicia en la historia de la Manufactura. La patente Nº 0169-DI-CH relativa a esta especialidad se re ere a su doble mecanismo de indicación coaxial de los segundos. Naturalmente esta doble indicación coaxial de los segundos tenía que ser incluida en este nuevo calibre, a pesar de la di cultad de incorporarla en el eje de un tourbillon. El deseo de indicar los segundos en ambas caras de la jaula del tourbillon dio lugar a una primicia mundial que ha llevado a los técnicos de la Manufactura a desarrollar el primer tourbillon volante de la historia de DIMIER.

El tourbillon inédito que regula el Braveheart captura inmediatamente la atención e incorpora las innovaciones más sorprendentes de este guardatiempo. Su diseño, su arquitectura y la calidad de sus acabados despiertan tanto curiosidad como asombro. Para lograr este resultado, todas las reglas establecidas y las convenciones que normalmente guían el desarrollo de un nuevo calibre han sido puestas en duda. Partiendo de una hoja en blanco y una mente libre de cualquier restricción teórica o idea preconcebida, Pascal Raffy, con los técnicos y los maestros relojeros de la Manufactura, han sido capaces de lograr esta hazaña a nivel estético, técnico y cronométrico. Es sabido que en el desarrollo tradicional de un reloj, la estética y la cronometría ocupan posiciones opuestas y obligan a hacer concesiones: las mejoras de una a menudo se producen en detrimento de la otra.

Las innovaciones desarrolladas por BOVET no se limitan exclusivamente a los aspectos técnicos y a las funciones del guardatiempo, sino que incluyen los procesos que llevan a estos resultados. Gracias a este método global, la innovación estética y tecnológica del tourbillon Braveheart establece una nueva
de nición de la excelencia relojera.

La ligereza y la transparencia siempre han sido criterios esenciales para BOVET 1822 a la hora de desarrollar y manufacturar movimientos regulados por un tourbillon. Las jaulas de los tourbillons producidas por BOVET son también objeto de una patente especí ca, puesto que ninguna de las ruedas del tren de rodaje pasa por encima de la jaula, como es habitual. El uso de pletinas y puentes de tres cuartos, adoptados por BOVET desde 2012, recalcan aún más estos conceptos de transparencia y ligereza.

Para desarrollar el Braveheart, Pascal Raffy pidió a los técnicos de la Manufactura DIMIER que superaran aún más los límites impuestos por este tipo de órgano regulador para mejorar la cronometría del guardatiempo en su conjunto. Los técnicos y relojeros propusieron la solución del tourbillon volante. Un tourbillon tradicional se mueve entre dos puentes que mantienen los pivotes colocados en ambos extremos de su eje, mientras que un tourbillon volante gira sobre un rodamiento de bolas jado a la extremidad inferior de su eje, generalmente situado en la pletina. Esta solución hubiera impedido lograr la transparencia de los tourbillons “pivotantes” ya manufacturados por BOVET; además, el peso de la jaula del tourbillon representa una considerable limitación para el rodamiento de bolas, debido al brazo de palanca creado por la altura del eje de la jaula. Los técnicos de la Manufactura DIMIER idearon una solución inédita que consiste en apoyar todo el conjunto de la jaula en el centro de su eje. Además de dividir en dos el brazo de palanca creado por la altura total del eje, esta solución permitió repartir el peso de la jaula a ambos lados de su punto de anclaje. Para conseguirlo, la rueda de escape se colocó en la parte inferior del eje, mientras que el volante y la espiral ocupan la parte superior del eje. Este mecanismo patentado permite lograr una cronometría inigualable para un tourbillon volante y más que nunca da la impresión de que el tourbillon está levitando en el espacio que han dejado libre las pletinas de tres cuartos.

Las mejoras a nivel cronométrico obtenidas gracias a la arquitectura innovadora de la jaula del tourbillon se completan con las que provienen de una nueva combinación volante-espiral. Para asegurar un ajuste óptimo, un volante tiene que ser lo más ligero posible en el centro y la masa que determina su inercia tiene que colocarse en su periferia exterior. Un aro revolucionario y patentado ha aportado una solución innovadora y e caz a un asunto delicado. Ante todo, el departamento técnico descartó el uso de un volante a favor de un aro de tres brazos, cada uno de los cuales soporta una masa para conseguir una inercia óptima. Estas masas tienen un per l en forma de ojiva para mejorar la aerodinámica del volante.

En el centro de cada una de estas masas se encuentra un contrapeso que permite ajustar el equilibrio y la con guración dinámica del volante. En este estadio del proceso de desarrollo, el peso de las masas en la extremidad de cada uno de los tres brazos planteó un problema relativo a la rigidez del aro. Los técnicos lo solucionaron con riéndole un per l más rígido sin comprometer el peso.

Un volante de estas características merecía estar unido a una espiral que sublimara sus prestaciones cronométricas. Durante la alternancia del volante, una espiral plana no se expande concéntricamente con respecto a su eje y por lo tanto provoca unos problemas puntuales de equilibrio. Las curvas terminales tipo “Breguet” o “Philips” compensan sólo parcialmente este desequilibrio. Por esta razón los técnicos y relojeros de la Manufactura eligieron desarrollar y producir una espiral cilíndrica con una expansión completamente concéntrica respecto a su centro de gravedad. Corazón y guardián de la precisión de un reloj mecánico, la espiral es también el componente que requiere los conocimientos más rigurosos en el ámbito de la química, la física y la mecánica. Habiendo manufacturado sus propias espirales desde 2006, DIMIER 1738 es una de las pocas manufacturas capaces de crear este componente. La aleación usada para la producción de las espirales es tan compleja como las condiciones necesarias para su fabricación. Las distintas etapas de tre lado y laminado, que le con eren su sección rectangular, el bobinado y la fabricación de la curva terminal, son todas operaciones realizadas por DIMIER, que dan como resultado unas espirales cuyas propiedades garantizan un isocronismo óptimo. La experiencia adquirida por los técnicos de la Manufactura DIMIER les ha permitido desarrollar una espiral que ofrece unas prestaciones inigualables. Si los resultados cronométricos obtenidos con el uso de una espiral cilíndrica son excelentes, la manufactura de estas espirales ha demostrado ser extremadamente compleja. Una solución similar se empleó en el siglo XVIII, especialmente en la cronometría marina. Sin embargo, el conocimiento acerca de las aleaciones, de la mecánica y de la química en esa época no permitían lograr resultados comparables a los de la relojería moderna. Hoy en día, la fabricación de estas espirales requiere tanta maestría, que su uso es totalmente anecdótico, a pesar de sus excelentes prestaciones. La verticalidad de esta espiral cilíndrica, por su parte, llevó a los técnicos a diseñar un puente del tourbillon de tres brazos. Su fabricación requiere muchas horas de trabajo y una enorme pericia técnica.

Fiel a los principios de BOVET, esta jaula del tourbillon y su volante-espiral constituyen un nuevo hito en la búsqueda del isocronismo absoluto. Todo el conjunto de la jaula del tourbillon es objeto de tres patentes, que demuestran el espíritu innovador de Pascal Raffy, en el respeto de los métodos de producción artesanales que han caracterizado a BOVET desde 1822.

Como en todos los guardatiempos de las colecciones de Grandes Complicaciones, las funciones e indicaciones del Braveheart quieren ser útiles y adaptadas a la vida moderna. La convertibilidad de la caja Amadeo constituye una complicación en sí misma. Interactuando directamente con las complicaciones del movimiento, demuestra que los guardatiempos desarrollados por BOVET están diseñados como entidades completas más que como una serie de componentes que forman el movimiento, la caja y la esfera. Además de convertirse en un reloj de mesa o de bolsillo sin necesidad de herramientas, la caja Amadeo del Braveheart permite también llevarlo como reloj de pulsera reversible.

Inventado en la época de los relojes de bolsillo para contrarrestar los efectos de la fuerza de gravedad cuando el órgano regulador se encontraba en posición vertical, el tourbillon vuelve a tener una perfecta y actual justi cación. Su reversibilidad también cobra sentido; por esta razón, al igual que los otros guardatiempos de la colección de Grandes Complicaciones, el Braveheart indica las horas, los minutos y los segundos en ambas caras del movimiento, repartiendo armoniosamente el resto de las indicaciones entre dos caras distintas.

La primera cara parece presentar una única aguja, aunque ofrezca tres indicaciones. La aguja de las horas, ligeramente descentrada en la parte superior del movimiento, es la única aguja que recorre toda la superficie de la esfera. Un índice triangular recorre los 160° del sector de los minutos y retrocede cada hora para volver a empezar la cuenta. Un segundo sector de 120° permite la lectura de los segundos. Aquí tampoco hay agujas, sino que las puntas de los tres brazos del puente de la jaula del tourbillon se turnan cada 20 segundos, sumando un minutos en cada revolución del tourbillon.

Dando la vuelta al guardatiempo descubrimos otra expresión del tiempo. Las horas y los minutos se muestran de la forma tradicional a través de dos agujas en una esfera descentrada a las 12 h. Desde esta perspectiva, el tourbillon es el centro de atención una vez más. Debido a su estructura innovadora, el tourbillon presenta una segunda cara completamente inédita. Podemos ver el escape como nunca se había visto hasta ahora: claramente separado del volante-espiral y a la vez perfectamente conectado a él. Todavía más sorprendente, los segundos también se indican a este lado del movimiento, en el eje de la jaula del tourbillon. Para lograrlo, los técnicos y relojeros de la Manufactura DIMIER emplearon la patente de la jaula de los segundos, que presentaron el año pasado con el calibre de especialidad relojera Virtuoso II. El principio de esta patente consiste en mostrar en el mismo eje una aguja de los segundos en ambas caras del movimiento, invirtiendo la rotación de una de las agujas para que gire en la dirección correcta. BOVET había demostrado una gran capacidad de innovación cuando diseñó y fabricó esta jaula de los segundos en el calibre del Virtuoso II; ¡fue necesario un ingenio aún más grande para aplicar esta patente a la jaula de un tourbillon volante sujeta por el centro!

Además de su funcionalidad y de la perfecta simetría de la posición de sus indicadores en ambas caras del movimiento, los segundos invertidos añaden un toque adicional de magia al espectáculo fascinante de las revoluciones del tourbillon. El efecto visual de todo el conjunto evoca un caleidoscopio: el volante-espiral y el escape giran en una dirección, mientras que la rueda y la aguja de los segundos invertidos se mueven en el mismo eje en dirección opuesta.

En el centro del guardatiempo, la aguja de la reserva de marcha pasa por encima del movimiento recorriendo un amplio sector. Para asegurar una mayor ligereza, legibilidad y elegancia, su escala ha sido metalizada debajo del cristal. Para alcanzar una cronometría inigualable Pascal Raffy pensó en colocar una enorme reserva de marcha entre las especi caciones del Braveheart, puesto que la fuerza suministrada a un órgano regulador es más constante en un periodo de tiempo más largo. Antes del Braveheart, todos los movimientos manufacturados por BOVET, auténtico especialista en reservas de marcha de larga duración, ofrecían reservas de marcha de entre cinco y siete días. ¡La aguja del Braveheart promete nada menos que 22 días de reserva de marcha! El secreto de este aumento extraordinario de energía reside, ante todo, en el cálculo estricto de la e ciencia energética del guardatiempo. El objetivo era reducir al máximo el consumo energético del movimiento para añadir una cantidad limitada de energía adicional que aumentaría la autonomía. Los dos barriletes que almacenan esta energía albergan cada uno un muelle de 104 cm de largo y ocupan la mitad de la superficie del movimiento.

La resolución del enigma de la gran reserva de marcha creó inmediatamente un nuevo problema al equipo técnicos de la Manufacture: la carga. El número de giros de una corona necesarios para cargar un movimiento, lógicamente es proporcional a la duración de la reserva de marcha y es increíble para una autonomía de 22 días. Los técnicos de la Manufactura sin embargo no estaban dispuestos a renunciar a este nuevo desafío y diseñaron un engranaje diferencial esférico sobre el eje del sistema de carga que permite duplicar la prestación del engranaje y reducir a la mitad los giros de corona necesarios para cargar completamente el movimiento – y todo esto en un espacio muy limitado. Este engranaje diferencial esférico ha recibido la quinta patente especí ca de este calibre excepcional. Una vez más era necesario todo el talento de los artesanos de la Manufactura para lograr cortar los dobles dientes cónicos de los satélites de micro-piñones presentes en este engranaje que, dependiendo del modelo, puede ser visible a través de una de las esferas.

Amadeo Fleurier BraveHeart de BOVET

El nivel técnico del Braveheart impone nuevas referencias en términos de ingenio y cronometría. Sin embargo, la alta relojería, según la filosofía BOVET, no se puede limitar a crear los mejores guardatiempos, sino también los más bonitos. La tradición de las artes decorativas aplicadas a la alta relojería ha contribuido a la fama de la Maison durante casi dos siglos. Pascal Raffy perpetua el saber hacer inigualable de sus artesanos haciéndolo eterno. Braveheart, el nuevo emblemático guardatiempo de las colecciones BOVET, ofrece la más noble muestra de esta nueva orquestación artística. Merece ante todo un homenaje el trabajo de los decoradores. Cada uno de los 722 componentes del movimiento pasa por las manos expertas de los artesanos de este prestigioso taller, donde se dominan a la perfección todas las técnicas decorativas tradicionales. La decoración de los componentes del Braveheart requiere a menudo un tiempo treinta veces mayor que el necesario para producir el mismo componente funcional. El biselado, el perlado, todas las técnicas son utilizadas para sublimar la preciosa mecánica del Braveheart, hasta el redondeo de los brazos curvos del puente del tourbillon, que requiere él solo dos días de trabajo y marca un nuevo hito en la excelencia de las artes decorativas. El trabajo meticuloso de los grabadores completa esta encantadora decoración. Cada puente y cada pletina pasan por sus manos, para que completen esta obra maestra con un grabado único en cada pieza. Los dos barriletes están decorados con una frase simbólica que parafrasea los certi cados de autenticidad que acompañaban a los antiguos guardatiempos producidos por BOVET: “Faictes de mains de Maistres pour servir ponctuels Gentilshommes, ce par quoy nous attestons longue valeur” (“Nacido de las manos de Maestros para servir a Caballeros puntuales, con el que certi camos un valor duradero”). Esta máxima comienza en uno de los barriletes y termina en el segundo. Para mejorar la legibilidad y aportar una nueva dimensión estética, esta frase ha sido realizada mediante grabado profundo.

El concepto de guardatiempo concebido como un todo, se sigue imponiendo en la Maison BOVET, por lo que las artes decorativas no se limitan al movimiento y se combinan para crear un conjunto armonioso. Según las preferencias del coleccionista, la esfera de las agujas invertidas puede ser realizada en una infinita gama de materiales nobles o decorada con una suntuosa pintura en miniatura. Para terminar, las posibilidades de engaste ofrecidas por el Braveheart son prácticamente infinitas. Todas las superficies de la caja pueden ser engastadas con diamantes talla baguette de la mejor calidad. Ambas caras del arco, el giro de caja completo, el cierre de la correa y ambos biseles también pueden ser decorados. Pero Pascal Raffy ha ido más allá, pidiendo a los artesanos de la Maison la opción de engastar el interior de la caja. Así que ambos rebordes y el interior del giro de la caja, muy visible alrededor de la jaula del tourbillon, también pueden ser engastados con diamantes talla baguette para alcanzar una elegancia absolutamente inédita.

Como de costumbre, el coleccionista también puede pedir cualquier personalización que desee. Tanto como si se trata de decorar el movimiento, o las partes externas del guardatiempo, los técnicos y los artesanos de la Manufactura serán capaces de satisfacer cualquier petición.

Como todas las colecciones Fleurier, la caja del Braveheart está equipada con el sistema Amadeo, que permite convertir el guardatiempo en reloj de pulsera reversible, reloj de mesa o de bolsillo sin necesidad de herramientas. Para lograr una mayor elegancia y prestigio, el cerrojo que libera el bisel móvil se abre a través de un pulsador secreto colocado en el centro de la corona.

Con el Braveheart, Pascal Raffy y todos los artesanos de la Maison BOVET han marcado un nuevo hito en su búsqueda de la perfección, ofreciendo una nueva interpretación de su arte a favor de la más noble expresión del tiempo. Último ejemplo del virtuosismo que caracteriza a BOVET, el Braveheart aporta una nueva de nición de la excelencia relojera.

Edición limitada a 30 piezas en oro rojo de 18K.
Edición limitada a 30 piezas en oro blanco de 18K.
Edición limitada a 20 piezas en platino 950/1000.

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