ALPINA KM-710

1908 fue un año histórico, no solo para la Confederación Helvética. También fue el año en que la próspera Schweizerische Uhrmacher-Genossenschaft –la Unión Relojera Suiza– celebró su 25º aniversario. Con esta ocasión, se presentó la marca Alpina, nombre que ya se utilizaba desde 1901 para los movimientos de alta categoría. La aparición de su logotipo, el legendario triangulo rojo, coincidió con un periodo de auge para la marca, hasta que el fatídico 1 de agosto de 1914 estalló la Primera Guerra Mundial. Los estragos del conflicto, sentidos incluso por la neutral Suiza, obligaron a Alpina a emprender una profunda reestructuración.

ALPINA KM-710

Por ejemplo, en 1917, la filial alemana se tuvo que constituir en una sociedad independiente, denominada Alpina Deutsche Uhrmacher-Genossenschaft e.G.m.b.H. Berlin. A pesar de todo, al finalizar la guerra, la nueva estructura alemana empezó a prosperar hasta convertirse en una potente empresa, con su sede central de Biena compartida con su empresa asociada suiza. La mejor prueba de que esta colaboración funcionaba fue que los relojes Alpina, equipados mayoritariamente con movimientos suizos y que, por su altísima calidad, se vendían a precios muy elevados, llegaron a comercializarse en 2000 relojerías especializadas de toda Europa.

ALPINA KM-710

Otro hito que jalona la historia de esta marca relojera se produjo en 1933. Se trata del Alpina “Blockuhr”, un reloj robusto y deportivo con una innovadora caja de acero y un mecanismo patentado de corona hermética para dar cuerda y ajustar la hora. En 1938, los importantes avances de la colección dieron lugar al novedoso Alpina 4, con su resistente caja de acero inoxidable. Tanto las relojerías como los clientes quedaron entusiasmados cuando pudieron probar los calibres manuales 586 y 592.

Ya en 1934, el rearme militar masivo de Alemania requería disponer de relojes de características muy diferentes. Por ejemplo, además de los relojes de pared, cronómetros y relojes de navegación de alta precisión, la armada alemana también necesitaba relojes con esferas y agujas fáciles de leer. Estos relojes iban destinados tanto al almirantazgo como a los oficiales y otros miembros de menor rango, ya que necesitaban poderse coordinar con mayor precisión. Por ejemplo, los empleaban los operarios de teléfono y de radio, así como los artilleros o los cuerpos de transporte e ingenieros. Por norma general, los relojes de pulsera y de bolsillo estaban numerados y se daban en préstamo, de lo cual quedaba siempre constancia en los registros de intendencia. A algunos soldados les gustaban tanto los relojes que acababan comprándolos para quedárselos. Los relojes de pulsera se

empezaron a utilizar para las misiones en que era necesario tener las manos libres y poder saber rápidamente la hora con un simple vistazo a la muñeca.

Alpina era conocida por su fiabilidad y precisión, y por ello era uno de los proveedores de la armada alemana, juntamente con otras marcas. Sus relojes de pulsera militares, muchos de los cuales han sido testigos de una trágica historia, son muy codiciados por los coleccionistas. Por ello, los ejemplares originales bien conservados alcanzan precios muy elevados.

Una reinterpretación espectacular

Como cabe esperar, es muy difícil encontrar relojes militares Alpina en buenas condiciones. Además, los ejemplares auténticos de los años 1930 y 1940 tienen una importante desventaja por sus dimensiones, si los comparamos con los criterios actuales, ya que los diámetros de las cajas van del orden de los 32 a los 35 milímetros.

ALPINA KM-710

Por este motivo, Alpina ha decidido realizar nuevas versiones atractivas de estos históricos relojes de pulsera. Para diseñar los elementos básicos de las cajas, las esferas y las agujas, los diseñadores se inspiraron en estos ejemplares originales tan buscados. Por lo demás, las nuevas versiones están a la altura de los cánones modernos. Para comenzar, en lugar de utilizar radio como material luminiscente, los modelos actuales emplean Super-LumiNova en la esfera y en las agujas, un material que no presenta riesgos para la salud y ofrece una calidad excepcional. La caja de acero inoxidable, que en los modelos actuales tiene un grosor de 41,5 milímetros y cuenta con la parte trasera atornillada, es capaz de resistir 5 bares de presión bajo el agua.

El calibre automático de manufactura AL-710 es especialmente refinado. Con su movimiento de vaivén, la forma del rotor con rodamientos de bolas y revestimiento negro evoca el significativo rotor de péndulo del calibre Alpina 582 Manufacture de 1949. Esta pieza, bellamente decorada con motivo “Côtes de Genève” y acabado perlado, posee un diámetro de 30,5 milímetros y una profundidad de 6,3 milímetros. Todos los puentes están biselados y rodiados. Con el reloj totalmente cargado, se dispone de una reserva de marcha de 42 horas. El volante de glucydur de grandes dimensiones alcanza una frecuencia de 28.800 alternancias por hora. Tre sagujas centrales indican las horas, los minutos y los segundos. La aguja de la fecha, situada a las 6 horas, participa también del aspecto nostálgico de la pieza. Para la fabricación de este movimiento, desarrollado y elaborado internamente en su totalidad, nuestros maestros relojeros utilizaron 134 componentes.

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