Academy Georges Favre-Jacot de ZENITH

Una de las primeras manufacturas relojeras industriales en el sentido moderno del término, nació en un pequeño pueblo suizo. Para entender mejor la revolución que supuso semejante emprendimiento en su época, basta con imaginarse al pueblo de Le Locle, situado en las montañas de Neuchâtel, en el invierno del año 1864. Como todos los años en invierno, al no poder trabajar la tierra, los campesinos se convertían en relojeros. En 1865, Georges Favre-Jacot, un joven emprendedor de Le Locle de apenas 22 años, fundó su fábrica de relojería. No era ni el primero ni el único en hacerlo, pero este joven emprendedor iba a cambiar para siempre la forma de fabricar relojes.

reloj Academy Georges Favre-Jacot de ZENITH

Georges Favre-Jacot mandó construir talleres amplios y luminosos (los primeros de Le Locle en contar con iluminación con electricidad) en una misma ubicación y reunió allí a todos los talentos de la región. Con los años, la fábrica se convirtió en una empresa internacional reconocida por la excelencia de sus productos, y Georges Favre-Jacot en un director industrial de los que no suelen abundar en la historia. A lo largo de su trayectoria, el joven visionario no cesó de transmitir a sus equipos un espíritu único.

La audacia de una empresa es un estado de ánimo que debe empezar por la cabeza. Esto es lo que ocurrió con el “espíritu Zenith”, el célebre espíritu emprendedor que, de Georges Favre-Jacot, se transmitió a las siguientes generaciones hasta convertirse en un código genético compartido y mejorado por un ejército de artesanos en la cumbre de su arte. Es así como la Manufactura alcanzó numerosos récords, incluido uno absoluto: 300 patentes, 600 variaciones de movimientos y 2333 premios en el ámbito de la cronometría.

Corría el año 1969. Seis meses antes de que el hombre pusiera el pie en la Luna, los maestros relojeros de Zenith crearon el primer movimiento de cronógrafo automático integrado del mundo. Se trataba del primer movimiento de este tipo y, al mismo tiempo, del más preciso, puesto que latía a 36 000 alternancias por hora, una alta frecuencia desconocida hasta el momento. Este cronógrafo, bautizado adecuadamente como El Primero, dio su nombre a una colección de Zenith y equipó a numerosos modelos de alta relojería. Hoy en día constituye una auténtica referencia. No obstante, la Manufactura jamás ha dejado de superarse en un ámbito tan exigente como es la precisión.

La mejor manera de luchar contra la pérdida de amplitud de un movimiento que se descarga es compensar la disminución progresiva de la fuerza del cubo. Tras dos años de investigación y desarrollo, los magos de Zenith consiguieron transponer en el minúsculo volumen de un reloj de pulsera un sistema de 300 años de antigüedad: la transmisión huso-cadena. Con la geometría helicoidal de su huso, este mecanismo permite que la fuerza motriz permanezca perfectamente estable, incluso cuando el resorte del cubo se destensa. La cadena, que garantiza la transmisión entre el cubo y el huso, consta de 575 componentes y tiene 18 cm de longitud. Los eslabones dobles se alternan con los intermedios y generan un diseño complejísimo que permite a la cadena resistir una fuerza de tracción de más de tres kilos una vez se le ha dado cuerda. Durante toda la marcha (como mínimo 50 horas), el resorte motor transmite su energía al huso a través de la cadena, que se va enrollando alrededor del cubo. Ajustando las variaciones de tensión, el huso convierte en constante la fuerza que se transmite al rodaje, que a su vez la transmite a la rueda de escape de silicio. Las dimensiones y la silueta cónica del huso son fruto de cálculos especialmente complejos, realizados para cada una de las siete fases de la construcción.

Para celebrar los 150 años de Zenith, el Academy Georges Favre-Jacot propone un modelo que condensa a la perfección el saber hacer de la Manufactura. Más que un homenaje, este modelo de alta relojería es una muestra de profundo respeto al espíritu del fundador, sin el cual nada de todo esto hubiese sido posible.

Desde el punto de vista técnico, como no podría ser de otro modo, el Academy Georges Favre-Jacot alberga un movimiento de alta frecuencia El Primero 4810 de cuerda manual. El indicador de reserva de marcha situado a las 4:30 horas ocupa toda la parte inferior de la esfera y, mediante las inscripciones “Force constante” (Fuerza constante) y “High Frequency” (Alta frecuencia), pone de manifiesto a simple vista la elevada calidad del movimiento. A las 7:30 horas, el contador del segundero pequeño exhibe el logotipo de la Manufactura de la estrella.

Sin embargo, lo que llamará la atención y sorprenderá a los conocedores de la marca es la abertura de la parte superior sobre la transmisión huso-cadena con el cubo a las 10:30 horas y, a la 1:30 horas, el huso alrededor del cual se enrolla la cadena. Si bien, hacen falta más de 50 horas para que el movimiento se descargue, es decir, para que la cadena se enrolle alrededor del cubo, la tija de remontuar permite –en tan solo unos segundos– hacer girar el huso y el cubo en el sentido contrario a la marcha para que la cadena se vuelva a enrollar de nuevo alrededor del huso. Los dos puentes atornillados a la platina sostienen el eje del huso y el del cubo y dan al reloj un aire que remite a la arquitectura de finales del siglo XIX. El cubo lleva grabadas las inscripciones “Zenith” / “Manufacture Le Locle”.

Transmisión huso-cadena unida al cubo El Primero 4810

Los mejores talentos de la Manufactura han unido sus fuerzas para realizar esta obra maestra que, habida cuenta del carácter excepcional de la ocasión, se lanza en una edición limitada de 150 unidades. La increíble técnica del Academy Georges Favre-Jacot se combina con una búsqueda estética en el exterior que armoniza líneas modernas y proporciones perfectas y evoca el glorioso pasado de la marca. El oro rosa de 18 quilates de la caja y la piel de caimán marrón de la correa también remiten a la tradición de Zenith. El delgado bisel rodea una esfera graneada plateada, realizada en la más pura tradición relojera. Las agujas de las horas y los minutos son azuladas, mientras que los siete índices están chapados en oro y facetados.

Cumplir 150 años de creaciones llenas de audacia y espíritu es algo que hay que festejar. Para Zenith, 2015 será un año de celebraciones que se irán anunciando en su debido momento. ¡Permanezcan atentos!

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