URWERK EMC TimeHunter Desert Sage

Los nuevos EMC TimeHunter parecen de otro mundo, compiten en otra categoría, al igual por cierto que las demás creaciones de URWERK; ellos hacen gala de un inédito acabado de superficie y el resultado es espectacular. Hemos aquí un cronómetro de color arena montado en una pulsera de tela camuflaje; de ahí el nombre de Desert Sage. Es un reloj luchador, fuerte como él solo. Su caparazón resiste el paso del tiempo gracias a un tratamiento de laca de tipo cerámica. Y más allá de sus propiedades protectoras hace sublime la superficie finamente granulada del acero granallado.

Luego la colección más cronométrica de URWERK vuelve a llamar la atención de los entendidos y marca su territorio con estilo militar, léxico técnico y gramática urbana.

Estilo al servicio de la función

Los EMC TimeHunter Desert Sage pertenecen a la familia de los UR-Chronometry, la cual reúne a cada uno de los conceptos relojeros de la casa URWERK, o sea alcanzan una precisión de marcha fuera de lo común. De hecho ofrecen la posibilidad única de medir y regular la buena marcha de su movimiento.

En esencia, un EMC TimeHunter es un doble instrumento de medición. Como una brújula, o un sextante o una máquina herramienta, su apariencia, y hasta la superficie marcan su naturaleza. El EMC Desert Sage viene tallado en el acero y su fondo en el titanio. No es redondo, tampoco cuadrado, ni cojín, ni siquiera guarda parecido con cualquiera de las formas inclasificables, sello de la casa URWERK y rúbrica de su diseño. Esta “máquina”, en sumo grado técnica, cuadra con los contornos del motor interno, se acopla y adapta a los condicionantes de sus órganos. Ni es simétrico ni abombado, ni siquiera de formas regulares, y sin embargo desprende distinguida armonía. La estética de un EMC obedece a su función, trascendiendo convenciones hasta generar esa personalidad tan suya.

Por añadidura su cubierta de acero goza de un microgranallado seguido por un tratamiento de tipo laca cerámica, dura y mate. De este modo, la superficie de los EMC TimeHunter Desert Sage presenta un acabado granulado que recuerda directamente a los equipamientos militares.

Su legibilidad

Este funcionalismo asimismo impera en la esfera. La superficie viste de negro y mate. Cada zona de indicación disfruta de su propio espacio, cabalmente señalado. Cada unidad viene pintada de SuperLuminova verde fluorescente, ese tipo de neón del que a menudo y con razón se vale URWERK por ese perfecto contraste que brinda al espectador. Además de la esfera principal, de recuadros como una granada de mano, que va indicando las horas y los minutos, cabe a la una un pequeño segundero de discos, graduado de 5 en 5. Viene completado por su indicador de reserva de marcha a las siete, cosa de saber cómo va el remonte de su movimiento manual, que alcanza 80 horas.

Las indicaciones que tienen mucho que dar a ver con la función de monitoreo cronométrico vienen concentradas a las once y señaladas por un “EM control” en su bisel atornillado. Ahí precisamente es donde la marcha viene graduada de -15 a +15. La unidad de medición es ese diario segundo de diferencia de marcha. La amplitud va de 180 à 330, y la unidad es el grado.

Corazón y mente

En el mismísimo corazón del EMC, un sistema híbrido de electrónica y mecánica convierte a todos estos “guardatiempos” en una poco menuda y única pieza en su categoría, si es que hay categoría digna de mención. Este es un reloj íntegramente mecánico, asistido en su optimización y acabado por un circuito electroóptico. Y cabe añadir que el movimiento de remonte manual es fruto del ingenio y las manitas muy manitas de URWERK. Se ha concebido por ir completando las colecciones EMC; de hecho, el calibre es en su totalidad fabricado, acabado, ensamblado y regulado en la casa URWERK.

Por otro lado lleva dentro un módulo electrónico que va midiendo la marcha de la parte mecánica. Se vale de su propia fuente de energía, separada del resto del movimiento a un lado de la caja, y mediante una gran palanca retráctil va remontando una dinamo que alimenta el microcircuito de control. Con su diodo láser logra recolectar dos datos esenciales del movimiento. Orientado hacia el volante, lee su amplitud (lo cual anuncia la buena salud del movimiento) y asimismo la diferencia de marcha (indicador a su vez del grado de precisión), comparándolos a un reloj interno. Cobra la forma de un procesador acompasado en 16 MHz que hace de oscilador de referencia, o sea de patrón.

A un lado el motor, y al otro la unidad de monitoreo.  Pero ambas entidades no vienen estancas y valladas, sino todo lo contrario. Quedan integradas, imbricadas, y entre las dos URWERK ha creado una vía de acceso que convierte al EMC TimeHunter en el único reloj del mundo verdaderamente regulable por la persona que lo lleva puesto. Un tornillo de control permite afinar manualmente la velocidad de oscilación del volante, y por ende corregir las variaciones de cronometría que no dejan de surgir con el paso del tiempo, y que tanto dependen del empleo que uno hace de su reloj. Este corrector viene situado al dorso e indicado con el grabado de “Fine Tuning”. Gestiona el comportamiento del movimiento en su fuero interno, modificando la longitud del espiral regulador.

La fuerza del estilo

Es más que un “guardatiempo” para entusiastas de la relojería de precisión, es más que un objeto interactivo, más que un híbrido entre lo más excelso de la relojería mecánica y los avances de la microelectrónica… un EMC TimeHunter Desert Sage es un ser vivo. Claro está que es cosa de la excelencia relojera y el diseño de la casa URWERK, pero del enfoque meramente científico surgen relojes que no tienen su remotamente parecido en ninguna otra manufactura relojera. Es un reloj en sumo grado legible, neto, afilado y urbano, que trasciende sus funcionalidades hasta ser puro estilo.

Precio, 115.000.00 CHF (Francos suizos / impuestos no incluidos). Edición limitada de cinco piezas.

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