ROGER DUBUIS Excalibur Superbia

El orgullo, junto con el exceso, forman parte de la mentalidad de Roger Dubuis, una dualidad que permite explorar libremente nuevos territorios y la habilidad de mostrar otra cara de su «personalidad»: una enorme singularidad. En efecto, se mueve por una búsqueda obsesiva del placer, la libertad y el hedonismo: todas estas características son inherentes a su mismísimo ADN. En esta última demostración de todo lo anterior, el Excalibur Superbia es una asombrosa personificación contemporánea de extravagancia que, sin duda, deleitará los sentidos incluso del amante de hiperrelojes más insensible.

¿Loco o poseído?

Por este motivo, Roger Dubuis es descaradamente culpable del más grave de los siete pecados capitales: el orgullo, también conocido como soberbia (del latín SUPERBIA). La soberbia, que está estrechamente asociada a la vanidad y la disposición a asumir riesgos, también se relaciona con la adicción obsesiva a la adrenalina, precisamente igual que Roger Dubuis. Movido por este principio, junto por su firme creencia en la importancia de darlo todo, Roger Dubuis ha creado el Excalibur Superbia, el último objeto de culto para una tribu de personas que confían que la vida es un juego del que hay que sacar el máximo partido.

El Excalibur Superbia, el ejemplo más reciente del orgullo y el exceso inamovibles de la Casa, está fabricado en oro blanco enriquecido con paladio y engastado con exactamente 600 preciosos diamantes blancos y zafiros azules. Esto aporta una carcasa realmente extravagante (e ideal) para el icónico calibre característico de Roger Dubuis: un nuevo movimiento con DOBLE TOURBILLON VOLANTE, el RD108SQ, inspirado en su legendaria versión lanzada en 2005, el primer calibre con doble regulador conectado con un diferencial, de volumen potenciado y adornado con una estrella engastada con diamantes. En el RD108SQ, que rinde homenaje a la condición de Roger Dubuis como precursor en el campo de esta complicación extrema dominada por otros pocos relojeros, el doble tourbillon volante se transforma en la característica distintiva emblemática por antonomasia.

Excalibur Superbia

Como demuestran los múltiples trucos que encarna esta última iteración de la hiperrelojería fuera de lo común, y como demasiado bien sabe Roger Dubuis, el diablo está en los detalles. En el Excalibur Superbia, Roger Dubuis reinventa una vez más el juego como nadie lo había hecho hasta la fecha.

El exceso del Excalibur Superbia, que lo catapulta directamente a los tan codiciados Estrenos Mundiales, no se debe ni a su aleación ni al número de piedras con las que está engastado: lo que lo hace realmente excepcional es que cada piedra engastada en el realce, el bisel, la caja y la corona tiene forma de tetraedro y está engarzada con un engaste invisible sobre superficies curvas. La técnica más difícil para engastar una piedra, el engaste invisible, resulta prácticamente imposible cuando hay que aplicarla a una superficie curva.

Allí donde nadie se atreve a poner el pie

Jamás ningún joyero ni relojero se ha atrevido a engastar una pieza de esta forma, por lo que queda claro que nadie ha estado nunca tan loco ni ha sido tan ambicioso como para hacerlo en un reloj masculino. Hasta ahora. Así, en esta obra maestra en la que la complejidad del motivo supera cualquier norma conocida por la humanidad, los maestros artesanos de la Manufactura de la Casa en Ginebra se propusieron crear una estructura a modo de eje que sujetara cada piedra desde detrás, con el fin de respetar la total determinación de la marca por evitar introducir cualquier material entre las piedras.

Para complicar las cosas aún más, todas y cada una de las resplandecientes piedras del Excalibur Superbia son un tetraedro, una forma de talla que exige una habilidad infinita, dado que el hecho de que sean extremadamente finas aumenta enormemente el riesgo de rotura.

El concepto de imposible no significa nada —o incluso es un sinsentido— para Roger Dubuis, donde el siguiente reto simplemente está a la vuelta de la esquina. Por ello, no solo cada piedra debía ser un tetraedro, sino que el motivo se diseñó de manera que todas las 238 piedras engastadas en la caja del Excalibur Superbia tuviesen una forma distinta y, por tanto, excepcional. Para colmo, el diseño también exigió que los sufridos artesanos de la Manufactura en ocasiones tuviesen que ingeniárselas para hacer confluir seis o siete piedras en un mismo punto.

Sin embargo, esta no sería la única forma en que Roger Dubuis pondría a prueba la pericia de sus engastadores. El as en la manga definitivo del Excalibur Superbia está en el ranurado, el último paso necesario para completar el engastado invisible con las piedras a las que previamente se ha dado una forma triangular perfecta. Es tan difícil de hacer sobre una piedra con forma de tetraedro que a cada engastador le llevó una media de 30 minutos crear una sola ranura, lo que equivalió a 900 horas de trabajo solo para realizar esta operación en los tres laterales de los 600 diamantes, más otras 420 horas para engastar la caja y el bisel, y ¡eso sin contar siquiera el tallado de las piedras! Todo este proceso requiere unas tres veces más tiempo que engastar la misma caja con piedras talla baguette. Y, para no quedarse cortos, alcanzando la cima de la complejidad al estilo de Roger Dubuis, el Excalibur Superbia ha logrado aplicar este proceso, que ya es meticuloso y rompedor de por sí, totalmente sobre una superficie curva.

La personificación del exceso

El orgullo, junto con el exceso, forman parte de la mentalidad de Roger Dubuis, una dualidad que permite explorar libremente nuevos territorios y la habilidad de mostrar otra cara de su «personalidad»: una enorme singularidad. En efecto, se mueve por una búsqueda obsesiva del placer, la libertad y el hedonismo: todas estas características son inherentes a su mismísimo ADN. El resultado es una orgullosa estirpe de relojes fabulosos y sumamente contemporáneos en los que la marca que se atreve a ser diferente pone la técnica al servicio de la estética. En esta última demostración de todo lo anterior, el Excalibur Superbia es una asombrosa personificación contemporánea de extravagancia que, sin duda, deleitará los sentidos incluso del amante de hiperrelojes más insensible.

Las líneas de esta excepcional obra artística, sencillas, rectas y absolutamente francas, evocan en gran medida las mismas formas espaciales predilectas del artista y diseñador de interiores KAZ SHIRANE, con el que la marca que se atreve a ser diferente tiene numerosos rasgos en común, para empezar desde el punto de vista visual.

Precio, 796.657 CHF (impuestos no incluidos). Pieza única.

Vídeo disponible en el Canal YouTube de Nuevos Relojes.

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