MORITZ GROSSMANN Atum Skelett

Las verdaderas obras de arte son únicas. El ATUM Skelett es una obra de arte. Un reloj de estas características sólo podría haber sido concebido por Christophe Schaffo, el aclamado maestro del esqueletizado. De hecho, el ATUM Skelett es único en su género. Grossmann presenta el único ejemplar de este reloj firmado. Christophe Schaffo es un apasionado de las habilidades artesanales. Su padre Kurt Schaffo es un relojero independiente en Le Locle, la ciudad de Suiza considerada como la cuna de la alta relojería. La región del Vallée de Joux representa los relojes de lujo de fama mundial y allí se encuentran los talleres altamente especializados en los que el saber-hacer y la artesanía se transmiten de padres a hijos.

MORITZ GROSSMANN Atum Skelett

Christophe Schaffo aprendió el arte del grabado bajo los auspicios de Raoul Boichat en la Escuela de arte de la Chaux-de-Fonds y mientras trabajaba con su padre. En 1985 abrió su propio taller en La Brévine. Aquí, diseña y fabrica exquisitos relojes únicos a mano, máximo diez por año. Su obra une la tecnología, la artesanía y lo último en creatividad artística. Cada pieza refleja la inspiración, la experiencia y la delicadeza de sus manos. Las creaciones de Christophe Schaffo expresan belleza poética y deleitan a sus dueños con una representación mágica del tiempo.

MORITZ GROSSMANN Atum Skelett

En colaboración con Grossmann, Christophe Schaffo creó la manifestación estética perfecta de un reloj mecánicamente inmaculado. El material del calibre 100.5 se redujo a la esencia desnuda por  la esqueletización. Cada pieza es manualmente achaflanada, cincelada y grabada. Innumerables horas se invierten en esta fusión de las artes y la precisión horaria. El cliente puede elegir una caja de oro rosa o de oro blanco para la pieza única. El singular ATUM Skelett combina la belleza pura con el arte relojero puro.

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