BOVET Récital 18 – The Shooting Star

Antes de comenzar a trabajar en este guardatiempo, los técnicos y relojeros de BOVET 1822 y de la Manufactura DIMIER 1738 ‘olvidaron’ sus certezas y sus costumbres con el fin de ofrecer una visión más intuitiva e innovadora de la lectura del tiempo, articulada alrededor de los dos astros que lo definen: la tierra y la luna. La presencia de un total de siete cúpulas, incluyendo los cuatro hemisferios del movimiento, las esferas, la jaula del tourbillon y el cristal superior, aporta el último toque simbólico a este guardatiempo.

BOVET Récital 18 - The Shooting Star

Basándose en el principio de que desde los albores de la humanidad la observación de las estrellas ha servido de punto de partida para definir el tiempo, Pascal Raffy y sus relojeros han mirado deliberadamente por el lado contrario de sus lupas. Han podido así tomar suficiente distancia para observar el ritmo de las revoluciones de la Tierra alrededor de su eje, el de la elipse que describe alrededor del sol o los círculos incesantes de su satélite natural, la luna. Por supuesto se trata de una metáfora. Sin embargo, todos han hecho este ejercicio mental para convertir la visión microscópica a la que están acostumbrados los relojeros, en una visión macroscópica. El simple cambio de perspectiva derivado de este paso atrás, ayudó a visualizar el conjunto de ese baile de los planetas y a entender su complejidad con una claridad desconcertante. Las veinticuatro zonas horarias que dividen longitudinalmente nuestro planeta, aunque de una forma abstracta y arbitraria, parecen casi visibles desde esta distancia. Las regiones a la luz del día se encuentran en obvio contraste respecto a las que están sumidas en la oscuridad. La inclinación del eje de la Tierra nos ayuda a entender— dependiendo de la estación—la duración variable del día y de la noche a medida que nos aproximamos a uno u otro polo. Las fases de la luna también se pueden observar de una forma que las hace comprensibles de inmediato.

Además de entender los distintos fenómenos astrales relacionados con la medición del tiempo, esta nueva perspectiva nos permite también ofrecer una lectura del tiempo en todas las regiones del globo terrestre de manera simultánea. Precisamente esta visión más amplia y universal ha guiado el proceso de desarrollo del reloj—un guardatiempo inédito en muchos sentidos. Vista desde el espacio, la forma esférica de la Tierra nos permite observar solo la mitad de la superficie. Así nació la idea de representar todo el globo en un único hemisferio. Un cartógrafo fue el encargado de diseñar este inédito mapa del mundo en tres dimensiones. Gracias a esta solución ingeniosa, la superficie de la Tierra se puede observar en su totalidad sin tener que cambiar el ángulo de visión.

BOVET Récital 18 - The Shooting Star

Un primer hemisferio fue elegido para representar la Tierra y permitir la lectura de la hora universal, que aparece en tres dimensiones a las 3 horas. Una aguja fijada al Polo Norte—que es el eje de nuestro hemisferio— sigue su curva. Puede ser asignada a cualquiera de las 24 zonas horarias seleccionadas por el usuario.

En su extremo, un anillo concéntrico indica la hora del huso horario elegido, mientras que el nombre de la ciudad que corresponde a la misma zona horaria, aparece sobre uno de los dos rodillos concéntricos atribuidos al hemisferio. La aguja del huso horario es otra primicia. Nunca antes sus fabricantes habían producido una aguja hemisférica, con todas las dificultades inherentes a un trabajo de máxima calidad. Además de indicar la hora y el nombre de la ciudad correspondiente a un huso horario fácilmente seleccionable, el anillo graduado en 24 horas que rodea el globo, permite leer instantáneamente la hora de cualquier lugar del mundo. Es suficiente seguir una línea recta desde el centro del globo, pasando por el punto geográfico seleccionado. La extremidad de esta línea indicará en el anillo graduado la hora exacta en el lugar elegido. Para relacionar la aguja del segundo huso horario con una ciudad específica, es suficiente aplicar unas presiones sucesivas en el centro de la corona. Con cada presión, la aguja recorre un espacio angular de 15°, que representa el espacio exacto de la zona horaria. Esta acción activa también los rodillos y los nombres de las ciudades correspondientes a los husos horarios indicados por la aguja aparecen sucesivamente.

La elección de los dos rodillos concéntricos para indicar las ciudades ofrece la doble ventaja de una legibilidad óptima en una espacio reducido. El mecanismo que los anima requería de un gran ingenio. El rodillo exterior indica 11 ciudades simultáneamente, dejando sitio para una ventana que crea una apertura para un segundo rodillo dispuesto concéntricamente en el interior del primero, indicando así la 12ª ciudad. El rodillo interior gira para indicar en la apertura las sucesivas 13 ciudades. Todo el sistema está controlado por una rueda de pilares.

Este mecanismo, sencillo de usar y de leer, requería también de un gran ingenio y de unos ajustes muy precisos. La tensión de cada muelle está perfectamente calibrada para una funcionalidad óptima y fiable. Para proteger estos ajustes y el conjunto del mecanismo, se ha creado un sistema de corrección ‘de fuerza constante’ para el que ha sido depositada una nueva una patente. Cuando el usuario activa el corrector, la presión de sus dedos puede variar sensiblemente de individuo a individuo. Con un sistema tradicional, el conjunto del sistema de corrección absorbe la presión aplicada, mientras que en el nuevo sistema, la corrección se transmite al mecanismo cuando el usuario deja de presionar. Es el corrector accionado por el resorte el que transmite una energía moderada y constante al conjunto del mecanismo. Este último está así protegido de un exceso de presión, para lograr un ajuste óptimo y una fiabilidad a largo plazo. La forma cilíndrica y el grabado de los nombre de las ciudades crean una decoración exquisita. Para mejorar aún más su legibilidad, los rodillos han sido tratados con rodio negro, mientras que los nombres de las ciudades han sido lacados en blanco. Un único hemisferio entonces es suficiente para indicar simultáneamente la hora exacta de cualquier lugar del mundo. Esta información y su representación la convierten en una de las complicaciones más útiles.

Esta nueva perspectiva utilizada para representar la Tierra y la hora universal, también permite observar la luna. Parecía entonces obvio completar la hora universal con un indicador de la fase de luna, y perfectamente coherente representar la luna también en forma de hemisferio. Dos aperturas circulares siguen la curva de este globo lunar e indican la edad de la luna, observada respectivamente desde el hemisferio norte y sur. La luna y el cielo estrellado se suceden en ambas ventanas y, aunque inusual, esta representación del tiempo resulta realista e intuitiva. El indicador de la fase de luna está animado por un mecanismo de alta precisión que solo requiere una corrección de un día cada 122 años.

La representación hemisférica de la hora universal y de las fases de luna requerían una construcción particular para satisfacer las exigencias cualitativas y estéticas que caracterizan a BOVET 1822. Cada hemisferio está manufacturado en una única pieza y sus superficies grabadas con su relieve exacto. Los océanos están rellenados con material luminiscente azul. Los cráteres de la luna están hechos de material luminoso blanco, mientras que el cielo y el espacio se iluminan de azul profundo en la oscuridad.

Una solución común ha sido encontrada para ambos desafíos. Por un lado, estos hemisferios tenían que moverse libremente y con una funcionalidad óptima, para no influenciar la perfecta cronometría del guardatiempo. Por el otro lado, los relojeros querían evitar el uso de un pivote alrededor del eje central, tanto por razones estéticas, como por la necesidad de liberar el pivote de la aguja del huso horario en el Polo de la Tierra. Se trata de un mecanismo inédito y patentado, compuesto por tres ruedecillas ajustables de rubí dispuestas alrededor de la parte exterior del hemisferio. Los amantes de la relojería podrán sin duda apreciar y disfrutar de las increíbles prestaciones de este sistema.

Estos dos hemisferios ocupan el espacio situado a las 3 horas para la hora universal y a las 9 horas para el indicador de la fase de luna. Lógicamente, los relojeros han usado el espacio a las 12 horas para la indicación de las horas, de los minutos y de la reserva de marcha. Han vuelto a su perspectiva poco convencional para crear un indicador tan natural e intuitivo como el anteriormente descrito. Distintas capas se superponen para evocar un tercer hemisferio que domina los dos primeros con la simetría y el equilibrio tan propios de la Maison.

Lo más cerca posible de la pletina, un disco de zafiro plano indica las horas, que se muestran cuando están posicionadas sobre una placa lacada. Esta indicación digital de la hora ofrece una lectura fácil e inmediata. En el centro de la indicación, una esfera curvada muestra la excepcional reserva de marcha de cinco días. Una tercera capa domina este conjunto. Este sector indica los minutos a través de una aguja retrógrada. La combinación de horas saltantes y minutos retrógrados presenta el problema técnico de la sincronización de los saltos instantáneos—una complicación perfectamente dominada en la Maison y que ya ha experimentado grandes éxitos en otros guardatiempos de la colección. Como de costumbre, las esferas han sido manufacturadas en los talleres de la Casa. Los artesanos de BOVET 1822 demuestran su enorme talento en las esferas de este modelo. Las superficies yuxtapuestas de las esferas curvadas ofrecen una superficie perfecta, tanto si es blanca, como en aventurina!

El Tourbillon Shooting Star está perfectamente diseñado para viajar, puesto que el corrector permite corregir el disco de las horas sin afectar a los minutos, los segundos, la hora universal o el huso horario seleccionado. Se tratará simplemente de presionar un pulsador para reajustar el reloj al último huso horario visitado.

Para poner en marcha todas las complicaciones, los dos barriletes generan cinco días de reserva de marcha. Todo el conjunto está controlado por un tourbillon con un balancín que oscila a 21,600 A/h. Tres masas azuladas están situadas encima del aro dorado, inspiradas por la forma de los arcos que adornaban los balancines de los relojes de bolsillo BOVET del siglo XIX. El escape DIMIER garantiza unas prestaciones ejemplares. Naturalmente, como todos los componentes usados en los movimientos de BOVET, el Shooting Star está regulado por una espiral manufacturada en sus propios talleres—un arte dominado por menos de diez firmas relojeras a nivel mundial. Realizando cada una de sus revoluciones en un minuto, la jaula del tourbillon presenta una triple aguja de los segundos colocada excepcionalmente debajo del tourbillon, que recorre una graduación sutilmente tampografiada en el interior del cristal, para una lectura clara y original.

BOVET Récital 18 - The Shooting Star

La decoración del movimiento de este Tourbillon Shooting Star está a la altura de su originalidad, de su complejidad técnica y de sus innovaciones. Una constelación de estrellas completamente grabada a mano se extiende sobre toda la superficie del movimiento. Como muchos otros símbolos, una fase de luna está representada en la parte trasera con un poema cautivador. En la misma cara, dos hemisferios completamente grabados a mano evocan la naturaleza esférica de los globos terrestre y lunar. Los puentes del tourbillon también han sido completamente grabados a mano, a pesar de su delicadeza y de la diminuta superficie disponible.

La complejidad técnica de esta visión espacial del tiempo inspiró a los relojeros de BOVET 1882 y de la Manufactura DIMIER 1738 para crear un movimiento basado en procedimientos absolutamente innovadores, que han llevado a depositar dos patentes. Este enfoque ha dado lugar a una arquitectura original y moderna, basada en los valores y en las exigencias de la alta relojería artesanal que constituyen la esencia de BOVET. De este modo, la pendiente que describe el movimiento entre la parte superior de la esfera de los minutos y el tourbillon, y el uso de los hemisferios, ha naturalmente orientado el diseño de la caja hacia una nueva dirección, en consonancia con la visión de este guardatiempo. Un cristal zafiro abombado con una curva muy pronunciada corona la jaula de este Tourbillon Shooting Star. Pero los creativos no se han limitado a esto. Para abrir el universo de este guardatiempo hacia el infinito, la carrura del reloj sigue una inclinación oblicua pronunciada a lo largo del eje de las 12 a las 6 horas. El corrector del disco de las horas está situado a las 12 h, confiriendo una ergonomía y un posicionamiento ideal que resalta la simetría del reloj.

Antes del Tourbillon Récital 18 Shooting Star, solo dos conceptos íntimamente relacionados definían la noción de infinito: el espacio y el tiempo. Habrá que añadir la pasión de Pascal Raffy y de los artesanos de la Maison BOVET, que una vez más han demostrado no tener límites.

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